jueves, 1 de febrero de 2018

ENTREVISTA A PEDRO A. GONZÁLEZ MORENO, AUTOR DE LA MUJER DE LA ESCALERA, NOVELA GANADORA DEL PREMIO “CAFÉ GIJÓN” 2017

¡Hola a todos!

Hoy quiero compartir con vosotros la entrevista que realicé hace muy poquito a Pedro A. González Moreno, el flamante ganador del Premio de Novela 'Café Gijón'. La novela ganadora ha sido La mujer de la escalera, esta es su sinopsis:

Un suicidio y un misterioso asesinato sirven de arranque a este relato donde dos universitarios recién licenciados afrontan una misión que cambiará sus vidas para siempre: la de localizar unos antiguos libros de teatro medieval. Así comienza una trepidante búsqueda en la que los personajes acabarán encontrándose consigo mismos y con su propio destino, trazando a la vez el retrato de una generación fronteriza que luchó por conseguir un espacio propio en la España de los últimos años setenta y principios de los ochenta.

Una apasionante historia de intriga, de ambiciones y rencores, de amor y desamor, de frustraciones y deseos, donde los más turbios y los más nobles sentimientos se entremezclan y chocan dramáticamente, siempre con el telón de fondo del mundo teatral, ese espacio metaliterario en el que, como en un juego de espejos, no todo es lo que parece...

Y ahora os dejo con la entrevista: 

Hola, Pedro, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría felicitarte por ser el flamante ganador del Premio “Café Gijón” 2017. También me gustaría que, para empezar, nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Pedro A. González Moreno?

Soy un hombre de La Mancha y, como buen manchego, tengo un tirón quijotesco que me lleva, a veces, a confundir la literatura con la vida. Quizá por eso, para que vida y literatura fueran una misma cosa (o cosas parecidas) estudié Filología Hispánica, una carrera que me permitió estar siempre muy cerca de la literatura, primero como alumno y después como profesor. Mientras tanto, en prosa o en verso, sin prisa y sin excesivas ambiciones, nunca he dejado de escribir, y a pesar de los doce que llevo publicados, aún sigo buscando y buscándome en cada nuevo libro.

   ¿Cuándo supiste que querías ser escritor?
Lo supe muy pronto. Desde que, al cumplir los 15 años, mis padres me preguntaron si prefería, como regalo de cumpleaños, una máquina de afeitar o una máquina de escribir. Y elegí lo segundo: una antigua “Lettera 32” que todavía conservo.

   ¿Qué fue lo primero que escribiste?¿A qué edad lo hiciste?
Empecé escribiendo poemas, a partir de los doce o trece años. Pero también, por entonces, escribí dos novelas y, como aún no tenía máquina, las escribí a mano y en el formato de las antiguas cuartillas: la primera fue una historia de pistoleros, al estilo de los westerns que se leían mucho por entonces. La segunda, de más de doscientas páginas, fue una novela de aventuras.

   ¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta de escritor?
Sí, al menos en mi caso se puede considerar que la enseñanza de la Lengua y de la Literatura tiene una relación directa con la labor de la escritura.

   ¿Cómo te formaste como escritor?
Leyendo. No hay mejor taller de escritura que el de los propios libros. Y en ese sentido, yo tuve suerte porque durante toda mi adolescencia fui lector asiduo (incluso bibliotecario) en la biblioteca de mi pueblo. Allí leí todo lo que pude.

   ¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?
Ninguna en especial, reconozco que soy poco maniático.

   ¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?
Prefiero las mañanas y las noches.

   Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?
Planifico lo justo. Me gusta dejar un margen para que la obra, a medida que va creciendo, se desarrolle y evolucione con cierta libertad.

   ¿Eres un escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?
Aún no he perdido la costumbre de escribir a mano y trato de conservarla. Sobre todo si se trata de poesía, la primera versión la escribo siempre a mano, y suelo hacerlo también con los textos en prosa. Pero a partir de ese momento inicial, para las versiones posteriores utilizo siempre el ordenador.

   ¿Eres aficionado a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?
Más que una afición, en mi caso la lectura es una ocupación. Y a veces incluso una obligación. Le dedico todo el tiempo que  otras ocupaciones me dejan libre, que a veces no es todo el que yo quisiera.

   ¿Qué tipo de literatura te gusta leer?
Leo obras de todo tipo y de distintos géneros: poesía y narrativa fundamentalmente, pero también ensayo. Como ya dijo Unamuno, descanso de un libro leyendo otro. 

   ¿Eres lector de libros de papel o también lees eBooks?
Siempre leo en papel.

   ¿Cuál es tu autor favorito?¿Nos podrías recomendar una obra de él?
Nunca he tenido un único autor favorito, han sido varios a lo largo de las distintas etapas de mi vida. Por citar algún ejemplo, en mis tiempos de estudiante lo fueron Borges y Cortázar. Cualquiera de sus libros de cuentos me siguen pareciendo hoy muy recomendables.

   ¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño?¿Cuál es?¿Por qué le tienes especial cariño?
Yo nací y crecí en una casa sin libros. En la casa de mi infancia había solamente un libro, un viejo ejemplar de la Enciclopedia Álvarez, y fue allí donde se inició mi afición a la lectura. Lo primeros poemas que me aprendí de memoria fueron también algunos de ese libro.

   ¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir, como la música, el cine, algunas vivencias, tus raíces…?
Precisamente el tema de las raíces, el de la memoria o la recuperación del pasado, es uno de los más recurrentes en mi obra. Y hay dos libros en los que ese tema se hace especialmente visible: uno de poesía, El ruido de la savia, y otro de prosa, Más allá de la llanura, que es un libro de viajes por La Mancha.

   ¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual?¿Por qué?
Sin duda. No sólo han cambiado los hábitos lectores sino también los de la propia escritura. Pero no todos esos cambios son necesariamente positivos. Han provocado un mundo de promoción y libertad sin límites, pero también han dejado una estela de sobreinformación, de confusión y ruido. Como siempre, es al criterio del buen lector a quien le corresponde, entre la avalancha informativa, decidir qué es lo que merece la pena. En mi libro de ensayo La musa a la deriva planteo esas y algunas otras cuestiones surgidas tras el auge de las nuevas tecnologías.

   Hablemos ahora sobre tu novela, “La mujer de la escalera”: ¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?
De una pregunta que aún está sin responder: ¿Existió un teatro medieval anterior a La Celestina? ¿Y por qué, si existieron, esas obras no han llegado hasta nosotros?

   ¿Tiene alguna historia real detrás?¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?
La mujer de la escalera no cuenta ninguna historia real, ni mucho menos autobiográfica, todo en ella pertenece al ámbito de la ficción, aunque hay secuencias donde lo imaginario y lo real se entretejen muy cuidadosamente. La única secuencia que verdaderamente tiene detrás una historia “real” es la relacionada con una pequeña caja de madera que uno de los personajes labró durante su estancia en un penal, tras la guerra civil.

    ¿Qué fue lo más complicado de la escritura de “La mujer de la escalera”?
Fueron varios los aspectos que hicieron de la escritura un proceso lento y laborioso: por ejemplo, algunas piezas relacionadas con la estructura, el ensamblaje de las diversas tramas que aparecen enlazadas, la búsqueda de documentación para conseguir cierto verismo histórico, y también el hecho de que la perspectiva narradora sea femenina, ya que la obra está protagonizada y contada por una mujer.   

     ¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?
Sí, lo tenía claro, pero a medida que avanzaba comprobé que la historia adquiría vida propia y a veces me sentía obligado a salirme del plan preestablecido.

    ¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?
Ese momento de redactar la primera frase resulta siempre mágico y emocionante. Es como colocar la primera piedra de un edificio que solo existe en los planos, pero que a partir de ahí empieza a adquirir realidad física.

   ¿Te llevó mucho tiempo escribirla?
Unos siete años. Pero ese tiempo es puramente ficticio porque no fue de dedicación exclusiva. De hecho, fui alternando la redacción de la novela con la de otros libros que publiqué a lo largo de esos años y algunos de cuyos títulos ya he citado antes.

   Y ahora hablemos del futuro: ¿Cuáles son tus proyectos literarios para el 2018?
Después de publicar un libro no suelo embarcarme en proyectos de largo recorrido; prefiero tomarme un tiempo de descanso. En primer lugar, porque creo que es conveniente dejar que las musas se oxigenen un poco; y en segundo, porque no tengo ningún contrato que me obligue a seguir escribiendo.

   ¿Qué consejo darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?
Les diría que no tengan demasiada prisa y también que tengan un poco de paciencia. Aunque no siempre es así, el tiempo suele hacer justicia y la calidad y el trabajo bien hecho suelen verse, tarde o temprano, recompensados.

   Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista, las siguientes líneas son todas tuyas:
Que espero que este blog sirva para conocernos un poco mejor. Y que ojalá sea como una especie de cordón umbilical que a partir de ahora  nos mantenga unidos a través de la lectura.


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Muchas gracias, Pedro, y mucha suerte con “La mujer de la escalera” y tus otros proyectos presentes y futuros.

Aquí os dejo las primeras páginas de la novela para que podáis empezar a leerla.

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