lunes, 4 de diciembre de 2017

ENTREVISTA A LAURA HIGUERA AUTORA DE EL ÁNGEL NEGRO ( @Megustaleer )

¡Hola a todos!

Hoy comparto con vosotros la entrevista que hace poco realicé a Laura Higuera, autora de El ángel negro, un thriller magistral publicado recientemente por Ediciones B. Aquí os pongo su sinopsis: 

Madrid, 2016. Un hombre es asesinado en el Museo del Prado. El cadáver, salvajemente mutilado, yace en la sala de las «pinturas negras» de Goya, y una cuchillada furiosa atraviesa de arriba abajo el lienzo Saturno devorando a su hijo, una de las obras maestras de la colección. La policía se enfrenta a un caso complicado y de enorme repercusión mediática.
Venecia, 1873. Durante una fiesta en un palazzo del Gran Canal, una misteriosa joven llamada Alessandra Abad oye hablar por primera vez de catorce extrañas pinturas halladas en las paredes de la Quinta del Sordo, realizadas por un Goya enloquecido, y de los esfuerzos de un experto del Prado por extraerlas de los muros mediante la técnica del strappo...
Así arranca este thriller en dos tiempos, entre la actualidad y un pasado olvidado, en el que el inspector Bernardo Vera y la experta en arte Ada Adler emprenderán, juntos, una investigación en la que irán tropezando una y otra vez con la leyenda de un lienzo enigmático y oculto, el inquietante retrato de una figura oscura y alada...

Hola, Laura, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. ¿Quién es Laura Higuera? 

Soy una chica normal y corriente a la que le apasiona escribir. Nací en Murcia, aunque de eso hace una eternidad! Llevo ya diez años viviendo en mi ciudad favorita del mundo, Madrid.

¿Cuándo supiste que querías ser escritora? 

Desde que tengo uso de razón he soñado con dedicarme a los libros, aunque para eso hay que ponerse delante de un papel en blanco, que es algo que asusta bastante.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste? 

Recuerdo que cuando tenía siete años nos mandaron hacer en el colegio una especie de redacción. El tema era libre. Pues bien, yo me inventé un personaje, se llamaba Juan el barrendero. Escribí sobre él, sobre sus tristezas y alegrías. Le gustaba su trabajo pero tenía la mirada un poco hundida. La profe me puso un regular de nota, yo esperaba algo más, así que me quedé pensativa. Hace unos años encontré el escrito entre montañas de papeles. La profe tenía razón, había que mejorar.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritora? 

No, no tiene nada que ver! Pero tengo la suerte de que mis horarios son flexibles, así que cuento con tiempo para escribir. Espero poder dedicarme profesionalmente y en breve a hacerlo!

¿Cómo te formaste como escritora? 

Fui bastante autodidacta. Mi primera lectura fue Madame Bovary, de Flaubert: todo un descubrimiento. Así que leyendo y escribiendo es como me formé, y como me sigo formando; nunca he recibido cursos de escritura, ni he estudiado nada relacionado con las letras.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir? 

No, ninguna! De momento… nunca se sabe! Soy muy enemiga de las manías.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir? 

Eso va por épocas. Por ejemplo, hay temporadas en que me levanto muy temprano, a las cuatro o cinco de la mañana. La casa está en silencio: todos duermen. Me preparo un café, enciendo el ordenador, y me siento la mujer más afortunada del mundo. En cuanto al lugar, prefiero la tranquilidad que da el hogar. Pero suelo llevar una libreta siempre encima para apuntar ideas.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

¡Ambas cosas! Soy pasional e impulsiva, así que, si bien siempre tengo un esquema en la cabeza y también sobre papel, de vez en cuando (a veces, demasiado a menudo) me dejo llevar, suelo tener buenas ideas de repente. En realidad, se trata de un arma de doble filo.

¿Eres una escritora de las que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías? 

Las primeras ideas siempre las escribo en papel. Tengo una letra ilegible hasta para mí misma, lo cual complica a veces las cosas! Para todo lo demás, el ordenador me parece lo más útil con mucha diferencia.

¿Cómo es un día en la vida de una escritora como tú? 

Es una muy buena pregunta! La vida que llevo me deja mucho espacio para la improvisación, para mí es una verdadera suerte, ya que no me aburro nunca. Para que te hagas una idea, me levanto sobre las ocho, dedico algunas horas al trabajo pero sin un horario fijo, y el resto del tiempo intento hacer lo que me llena, como estar con mi pareja o pasar tiempo con mis sobrinas. El presente es el activo más valioso, así que trato de actuar en consecuencia.

¿Eres aficionada a la lectura?¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día? 

Leo bastante, de hecho, me parece uno de los pilares a partir de los que se construye cualquier escritor. Pero también es cierto que esto va por épocas. La búsqueda de inspiración es para mí el motor que lo mueve todo. Alguien me dijo una vez que todos los viajes son de ida. Y no podía tener más razón: jamás se regresa de las experiencias.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer? 

Eso también va por épocas! Últimamente me centro en los thrillers. Mis referencias españolas son Juan Gómez Jurado y Mikel Santiago. En cuanto a autores extranjeros, Pierre Lemaitre me parece el rey absoluto del género.

¿Eres lectora de libros de papel o también lees ebooks? 

Me encanta el libro en papel: hay mucha magia en eso de pasar las páginas. Pero es verdad que leo mucho en formato ebook: me parece más práctico, y además sería muy difícil encontrar un sitio en mi piso en el que guardar todas las novelas que voy acabando!

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él? 

Es muy difícil responderte a eso, ya que, con la cantidad de genios que hay y que ha habido, quedarse con un sólo nombre significaría obviar a demasiados pesos pesados de la Literatura. Si no pienso mucho la pregunta y me baso en lo que me dice el instinto, te confieso que creo que no he leído a nadie mejor que a Flaubert. Madame Bovary es mi recomendación más absoluta.

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño? 

Cuando tenía siete años a veces ahorraba mi paga para comprarme libros de El Barco de Vapor. Le daba a mi padre el dinero, y él se acercaba a la librería. Mi primera adquisición fue Peluso, y hablaba de las aventuras de un elfo muy simpático. Cada una de las páginas me transportaba al mundo de Peluso, a su bosque. Sus amigos eran casi mis amigos. Creo que le tengo tanto cariño por ser el primer libro que compré!

¿Qué estás leyendo ahora? 

Estoy releyendo a Paul Auster, un autor contemporáneo que me parece imprescindible. La novela se llama Leviatán.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería? 

La Muerte en Venecia, de Thomas Mann. Y no sólo es porque transcurra en Venecia, uno de los escenarios más asombrosos que puedo imaginarme, sino por toda la crueldad, tan poética como patética, que exuda cada línea de la trama. Me parece un milagro que existan novelas así.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritora? 

Ya te hablé antes de él: en el terreno de lo clásico, Gustave Flaubert ha sido mi mayor referente. Del presente, me han influido tanto Pérez Reverte como de Vargas Llosa. ¡Una combinación un tanto exótica!

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…? 

Sin duda, Bach en el terreno de la Música. Me parece que hay determinadas personas, como él, que decidieron alejarse de lo humano para acercarse un poco a lo divino. Las Variaciones Goldberg, por poner un ejemplo, me parecen tan perfectas que me cuesta pensar que sólo había un corazón latiendo detrás de tanto talento. En lo personal, el amor y la pasión siempre han sido las cosas que han dado forma a lo que he escrito.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas? 

Me encanta la música clásica. No soy para nada una experta, más bien al contrario, pero disfruto mucho con determinados músicos. Vivaldi, Albinoni y Telemann son un buen ejemplo. Viajar y amar son mis otras dos grandes pasiones.


Hablemos ahora sobre tu novela, El ángel negro:
¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela? 

Me he hecho muchas veces la misma pregunta, y eso es porque soy incapaz de determinar el momento exacto a partir del cuál empezó todo. Yo creo que una novela es el resultado de varias pequeñas cosas. Así que el principio fue cuando tenía diez años: mi abuelo me llevaba a veces al Museo del Prado. Recuerdo haber estado en la sala de las Pinturas Negras, al menos en dos o tres ocasiones. Durante una de esas visitas, una mujer se desmayó justo delante del cuadro Saturno devorando a su hijo. Debió ser porque era agosto, pero yo en ese momento imaginé que era porque no había podido soportar todo el dolor y la violencia que encierran esas composiciones. Conmueven hasta decir basta.

¿Cómo te organizaste para escribirla? 

Lo primero fue imaginar la historia, al menos la línea argumental principal y un montón de escenas secundarias. Sabía lo que quería: un thriller en el que arte y la muerte se mezclasen y llegasen a pesar lo mismo; dos personajes protagonistas moviéndose en un presente caótico y de cuento de miedo; un pasado oscuro a causa de un crimen ;varias ciudades; intriga, pasión y también nostalgia, y como no un enigma en forma de Pintura Negra. Después vino un tiempo de abundante labor documental: había que reunir muchísima información sobre Goya, otros personajes reales, y lugares y tiempos como el Madrid de la Primera República o el París de la Exposición Universal de 1878. Suena excitante, verdad? Lo fue, y a qué niveles! Finalmente tuve que hacer lo más complicado de todo: conseguir que las piezas del puzzle encajasen en forma de novela.

¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela? 

Sí, existe una historia real. El Ángel Negro trata de muchas cosas, pero sobre todo de una pintura perdida de Goya. Sería la decimoquinta Pintura Negra. Como casi siempre ocurre con todo, también hay controversia con este tema. Pero lo de la pintura perdida es bastante más que una leyenda urbana. Se supone que el pintor maño dibujó en su Quinta del Sordo, una casona en la que vivió a orillas del Manzanares antes de exiliarse a Burdeos, catorce composiciones absolutamente terroríficas que el mundo entero acabaría conociendo y alabando mucho después, todo gracias a las ganas de hacer dinero de un banquero alemán que se movía por Madrid en el último tercio del siglo XIX, y a la pericia del restaurador que éste contrató para llevar a cabo su empresa, Salvador Martínez Cubells: había que pasar las composiciones con la técnica de révoco a lienzo para tratar de venderlas después. El banquero, Emile d’Erlanger, sabía lo que se hacía. La Historia dice que la ayuda del fotógrafo Jean Laurent en aquella aventura fue fundamental. Éste, que además era el fotógrafo oficial de la reina Isabel II, entró a la Quinta y fotografió las pinturas. Los tres constataron que había un decimoquinto hueco en el que en ese momento no existía nada salvo pared. Es más que probable que aquel espacio desnudo hubiera albergado en su día una pintura que anteriormente alguien se había encargado de arrancar de los muros de la casa. Pero, quién? Eso no se sabe. Lo único que se conoce, además de estos y otros indicios, es que actualmente una colección privada de Nueva York, la colección Stanley-Moss, tiene en su catálogo una obra que muchos expertos atribuyen a esa época oscura y ya tardía de la vida del genio que fue Goya. Yo juego con esta idea tan interesante, me parece muy atractiva la posibilidad de que no existan catorce pinturas negras, sino quince. Si se corroborase la noticia, sería una verdadera bomba para el mundo del arte.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de El ángel negro? 

Sin lugar a dudas, hacer que la trama fuera muy sólida, es decir, que la mesa no cojeara por ningún sitio. Ha sido difícil, la cantidad de datos con los que he “jugado” ha sido amplísima. Además de eso, enlazar de manera idónea las pistas que va dejando el asesino a lo largo de la novela (tranquila, no haré spoiler!) me ha parecido un poco como hacer encaje de bolillos. Pero el resultado me gusta mucho.
¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela? Sí y no. Sí, porque tuve claro que lo haría desde las tripas, es decir, con toda la pasión de la que soy capaz puesta en ello. Esa era la única manera de saber con absoluta certeza de que jamás me arrepentiría del resultado. Y no, porque desconocía el método, la técnica para que los ingredientes con los que quería construir mi novela, que a priori eran buenos, resultaran coherentes e hicieran disfrutar al público.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela? 

Fue fantástico. No cambiaría la aventura de crear historias por nada. Hubo miedo al principio, pero el placer siempre venció al miedo. Me vería incapaz de vivir sin escribir. Pero eso se sabe escribiendo. Suena un poco a trabalenguas, pero es así.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla? 

Sí, cuatro años, aunque ha habido épocas en las que he parado por circunstancias personales.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿por qué el lector debería elegirla? 

Me parece una historia atractiva que transcurre en dos tiempos, que además habla de lugares increíbles y de personas increíbles; que mezcla realidad y ficción a partes iguales pero siempre con un fundamento histórico sólido. He creado personajes que creo que merecen la pena moviéndose a través de un presente y un pasado muy concretos. La trama es ágil, se lee bien y bastante rápido. Se trata de un thriller que gustará a muchos.

Y ahora hablemos del futuro:

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él? 

Tengo un par de buenas ideas en mente. Una de ellas, aunque todavía está en pañales, va cogiendo forma. Es otro thriller, y tiene que ver con un asesino en serie muy particular. ¡Hasta aquí puedo leer!

¿Cuáles son tus propósitos literarios para el próximo 2018? 

Darle más forma a esta nueva historia y comenzar la labor documental, que es una etapa de la creación literaria que me llena.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que sean valientes. Que no existen los sueños baratos pero que tampoco hay nada imposible. Que confíen pero sin confiarse. Y, sobre todo, que escriban día sí y día también. Que abran mucho los ojos y no piensen que no pueden. Se puede, y mucho. El límite suele ser uno mismo.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Deciros que muchas gracias por haber querido conocerme de esta forma, y agradecerte a ti cada pregunta que me has hecho, ha sido un auténtico placer!

Muchas gracias, Laura, y mucha suerte con El ángel negro y el resto de tus proyectos presentes y futuros.


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GRACIAS!

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