domingo, 2 de julio de 2017

MI RELATO PARA EL CONCURSO DE HISTORIAS CON ORGULLO DE ZENDA

¡Hola a todos!


Hoy de nuevo estoy aquí con una entrada diferente a lo que suelo publicar habitualmente en el blog. 
Como algunos de vosotros sabéis una de mis pasiones, además de la lectura, es la escritura y, de vez en cuando, participo en concursos literarios como el de hoy. Si queréis más información sobre el concurso, aquí tenéis el enlace.

Y este es mi relato:



EL QUÉ DIRÁN

Me llamo Manolo y, aunque hace dos meses que enterré a mi mujer, que en gloria esté, después de casi cuarenta años de casados, soy maricón.
Durante todo este tiempo, he vivido reprimido por el qué dirán. He ocultado que vivía enamorado de mi vecino del cuarto tercera, silenciando mis suspiros al verlo desde detrás de las cortinas del comedor paseándose de uno y otro de la mano, mientras mis hijas se hacían mayores y Paquita, mi mujer, vivía infeliz al lado de un hombre que no la deseaba.
He estado y sigo enamorado de él desde que me casé y vinimos a vivir a este piso. Durante todos estos años no he podido pensar en otra cosa, y lo siento por mi mujer, pero confieso que cuando estaba con ella, me la imaginaba con la cara  de Rafael, su espalda, sus brazos torneados y su pelo negro ensortijado. He susurrado su nombre en silencio cada noche al acostarme, haciendo maravillas para que mi santa esposa no se diera cuenta, y ha sido lo primero en lo que he pensado cada mañana a las cinco y media cuando me sonaba el despertador para irme a trabajar al taxi.
Y ahora, con sesenta y dos años y viudo, me he dado cuenta de que no quiero seguir pasando por mi vida de puntillas, escondiéndome de la gente y del qué dirán, ya me da igual todo. Ahora, es el turno de el verdadero Manolo, dicen que a eso se llama salir del armario, pero yo, solo quiero salir de mi casa con la cabeza bien alta. Voy a decirle a Rafael que aquí estoy, que no puedo más, que vivo enamoradito de él, que ansío sus labios y deseo que me abrace, pero no como el abrazo que me dio en el entierro de su madre, anhelo notar su piel sobre la mía, sus besos y sus caricias.
Ya no quiero esperar más, ha llegado el momento, qué más da, a mi edad poco me importa lo que digan los demás, no pienso seguir cerrándome puertas. Voy a empezar un nuevo camino y ser libre.
Tampoco es que quiera desmelenarme y vaya a subirme en una de esas carrozas llenas de colores y de gente, y me vaya a vestir con lycra y lentejuelas como esos del Orgullo gay, no, eso no es para mí. Yo sólo quiero vivir la vida como siempre he querido, ir de su mano por la calle y tenerlo cada noche a mi lado en la cama. Necesito dejar de soñarlo y vivirlo.
            Ahora, al fin, me toca ser feliz.
@lectoradetot

Inma Bretones

1 comentario:

  1. Me ha encantado tu relato.
    Tan realista y tan triste sabiendo que hay personas que se han sentido así toda su vida...viviendo su vida de forma contraria a sus sentimientos por el qué dirán los demás, y otras que siguen viviendo esto.
    Me ha emocionado el final (y eso que es un relato corto...pero muy intenso). Muchos sentimientos y pasiones en tan pocas palabras y que se conmueva una por ponerse en la piel de Manolo...tiene su mérito.
    Un relato estupendísimo.

    Besotes.

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