jueves, 20 de abril de 2017

ENTREVISTA A JAVIER ALONSO GARCÍA–POZUELO, AUTOR DE «LA CAJITA DE RAPÉ» ( @MaevaEdiciones )

¡Hola a todos!
Hoy os traigo la entrevista que hace poco hice a Javier Alonso García-Pozuelo, autor de La cajita de rapé, una novela publicada por Ediciones Maeva.
Os dejo con la entrevista:

Hola Javier, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con mi blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti. 


Imagen cedida por Ediciones Maeva
¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Debía de tener quince o dieciséis años cuando escribí las primeras páginas de lo que se suponía iba a ser una novela. Por supuesto, no pasé del primer capítulo. Poco antes o poco después, no lo recuerdo, escribí una canción cuyo tema, el ama de casa infeliz por culpa de un marido egoísta, machista e insensible, era el mismo que el de la novela. En la canción hay un joven que anda enamoriscado de esa mujer. La tengo grabada en una casete. Marilú se llamaba. La canción, me refiero, no la mujer en quien me inspiré al componerla. ¡Qué recuerdos!

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

Actualmente no, aunque he trabajado durante muchos años de revisor y editor de textos científicos. Le doy mucha importancia a la forma, pero también al contenido, al rigor de lo que se cuenta, ya sea en un texto académico, ya sea en una novela histórica. La otra actividad profesional a la que más tiempo he dedicado es a la docencia. He sido profesor de medicina preventiva, epidemiología y bioestadística. Nada que ver con la escritura.

¿Cómo te formaste como escritor?

He asistido a varios cursos de literatura creativa y de guión cinematográfico, aunque fundamentalmente me considero autodidacta. He aprendido a escribir leyendo y releyendo narradores de los que aprender. Por supuesto, las relecturas con lapicero y cuaderno de notas a mano.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Dedicarle muchas horas. No es fácil que las musas te visiten si sólo puedes emplear una o dos horas al día a escribir. Admiro muchísimo a los escritores que escriben su obra al finalizar una jornada laboral de ocho horas.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Creo que en la tarde soy más productivo, aunque por circunstancias personales es por la mañana cuando más escribo.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

He empezado muchas novelas en un arrebato de inspiración, creyendo que la idea que me había empujado a sentarme frente al ordenador iría creciendo por sí misma. Nunca pasé de cincuenta páginas. Con «La cajita de rapé» fue totalmente distinto. Mientras me documentaba, iba construyendo en una libreta el esquema argumental y los caracteres de los personajes. Cuando, por fin, me sentí seguro de que conocía en profundidad la época, ya tenía muy claros los momentos decisivos de la trama, los conflictos vitales de los personajes y hasta algún que otro escenario. Fue como montar un puzle sabiendo que las piezas que te faltan irán apareciendo en tu cabeza a medida que coloques las que tienes al principio.

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¿Eres un escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

En ocasiones escribo en papel, aunque la mayor parte de lo que escribo, incluso ideas, lo hago con el procesador de textos.

¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?

Además de escritor de ficción, mantengo Cita en la Glorieta, un blog colaborativo de Historia y Literatura. Entre una actividad y la otra, es raro que baje de ocho o nueve horas al día. Las tardes y los fines de semana, en la medida de lo posible, trato de dejar a un lado mi oficio de escritor.

¿Eres aficionado a la lectura? ¿Le dedicas muchas horas a lo largo del día?

Nunca me siento a escribir sin haber leído al menos una hora antes. Soy un vicioso de la lectura. A veces me tengo que imponer límites. Por higiene mental.

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Soy muy aficionado a la narrativa breve (desde Chejov a Lucia Berlin, pasando  por Carver y, aunque, con un estilo bastante diferente a ellos, Juan José Millás o Cortázar), aunque lo que más leo son novelas. De todo tipo. Algunas de género, claro, sobre todo en los años en que he estado enfrascado en la escritura de «La cajita de rapé». En los últimos años he leído mucha novela histórica y policíaca, aunque, en varios momentos, he sentido la necesidad de leer cualquier otra novela que no fuese de género. Supongo que para no viciar el estilo.

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Si estoy en casa, prefiero el papel, pero los libros electrónicos me parecen comodísimos para los viajes.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Son muchos los autores a los que admiro, leo y releo. Siento que me pierdo mucho por releer obras de alguno de mis escritores favoritos, pero no puedo evitarlo. Posiblemente los autores a los que más he releído son Baroja y Vargas Llosa. Se podría decir que son mis favoritos, y si tengo que decir una novela de cada uno de ellos, las que más veces he leído son «El árbol de la ciencia» y «El paraíso en la otra esquina».

¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Por qué le tienes especial cariño?

«El principito», de Antoine de Saint-Exupéry. No podría explicar qué me causó su lectura siendo niño, pero es uno de los libros que más huella ha dejado en mi imaginación. Siempre que en mi vida hay demasiadas cifras y preocupaciones de adultos, lo vuelvo a leer.

¿Qué estás leyendo ahora?

Antes de escribir «La cajita de rapé», me leí varios libros con el único propósito de documentarme. Ahora estoy releyendo uno de ellos, la biografía de Isabel II escrita por Isabel Burdiel, sólo por el placer de leer un libro tan bien escrito.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

«El señor presidente», de Miguel Ángel Asturias. Es más, va a ser mi próxima relectura. Me la acabo de recomendar.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Me vienen a la cabeza Flaubert, Stendhal, Galdós, Baroja, Ramón J. Sénder, Carmen Laforet, Cela, Vázquez Montalbán, Vargas Llosa, Kundera, Philip Roth, Eduardo Mendoza. Supongo que habrá muchos más, pero estos son los que se me ocurren a bote pronto.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, el cine, alguna vivencia, tus raíces…?

Posiblemente el cine. Me gustan los guiones valientes, pero sólidos, sin ciertas “licencias” que obligan al espectador a tragarse una solución inverosímil. Podría decir algo parecido para la novela.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

Me apasiona la historia. Desde la historia que cuentan los libros a las que me cuenta el camarero de un bar. Me gusta viajar, pero no concibo un viaje sin escarbar un poquito en la historia que hay detrás de los lugares que visito. Me encanta coger la guitarra y componer, aunque le dedico mucho menos tiempo del que me gustaría.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Internet ofrece una oferta inmensa de entretenimiento en todos los ámbitos, incluido la lectura. No sé el porcentaje de españoles que reconocen no leer nunca un libro, pero sin duda es un porcentaje muy alto. Aunque eso no es una consecuencia de Internet, ni mucho menos. En todo caso, la Red, a través de blogs y páginas dedicadas a la literatura, actúan más como promotores de la lectura que en el sentido contrario. Siempre habrá quien quiera entretenerse con un buen libro e Internet es hoy la manera más rápida y eficiente de que te recomienden uno.

Hablemos ahora sobre tu novela, «La cajita de rapé»: ¿De dónde surgió la idea de escribir esta novela?

Quería hablar sobre el abuso de poder a muy distintos niveles –el abuso de poder de una clase política con los empleados públicos, de un patrón con sus trabajadores, de unos padres con sus hijos– y el reinado de Isabel II me pareció una época idónea para hacerlo. Muchos de los derechos hoy consolidados empezaron a reclamarse entonces, pero la clase dirigente estaba más preocupada por conservar el poder que por ampliar los derechos de la ciudadanía. Elegí el año de 1861 para ambientar mi novela porque marcó un punto de inflexión en el gobierno de la Unión Liberal. Fue aquel año cuando muchos de los que habían apoyado el proyecto centrista del general O’Donnell se dieron cuenta de que la cúpula de la Unión Liberal haría lo que fuera necesario por perpetuarse en el poder: no solo incumplir sus promesas de reforma o dar un giro reaccionario a su política, sino incluso emplear métodos de dudosa moralidad.



¿Tiene alguna historia real detrás? ¿Es muy diferente de la que acabas explicando en tu novela?

Muchas. Desde Lorenza Calvo Olmeda, la criada alcarreña con la que comienza la novela, al inspector Benítez están inspirados en personajes reales, sobre los que he leído, bien sea en la prensa de la época, en obras de ficción o en trabajos académicos. La biografía de muchos de los personajes de la novela podría encajar en bastantes puntos con la de personas reales, de carne y hueso, pero el resultado final es producto de mi imaginación; salvo en alguna excepción, como el marqués de la Vega de Armijo, gobernador civil de la provincia de Madrid, que es un personaje histórico.

¿Qué fue lo más complicado de la escritura de «La cajita de rapé»?

Ponerme límites. Quería contar tantas cosas, que lo más difícil fue desechar páginas y más páginas escritas que sabía que no debían incluirse en la versión final. La documentación de los procedimientos policiales de la época tampoco fue nada fácil.

¿Tenías claro desde el principio cómo escribirías la novela?

Lo sustancial del argumento sí, pero hay muchas escenas que se fueron perfilando a lo largo del proceso de escritura.

¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de la novela?

Sinceramente, no lo recuerdo. Los comienzos me cuestan mucho más que los finales y habré desechado decenas y decenas antes de llegar al definitivo.

¿Te llevó mucho tiempo escribirla?

Entre documentación y escritura, unos cinco años.

Para los que no conocen tu novela, ¿qué destacarías de ella? ¿Por qué el lector debería elegirla?

En una novela histórica yo busco tres cosas. La primordial, que sea una buena novela, es decir, que esté bien escrita y que los elementos de ficción estén dispuestos con acierto. Pero si la novela me la venden como novela histórica también espero de ella una recreación histórica rigurosa con un fiel dibujo de la vida cotidiana y, por qué no, que me ayude a comprender mejor algún momento de la historia, un cierto componente didáctico, por decirlo de algún modo. Sobre la calidad literaria de «La cajita de rapé» no soy el más indicado para hablar. Sobre el rigor documental y el fiel reflejo del ambiente político y social de la época, me atrevo a decir que nadie se sentirá defraudado con ella. Además me gusta pensar que no va a decepcionar a quien la lea buscando una trama policíaca entretenida, con giros inesperados, pero honesta, sin trampas al lector. 
Respecto a la promoción de tu novela ¿qué haces para que el lector la conozca?
Tengo la fortuna de haber publicado mi primera novela con MAEVA, una editorial que se está volcando en darle visibilidad. Yo, por mi parte, dedico todo el tiempo que puedo a escribir artículos de historia relacionados con el reinado de Isabel II, tanto para Cita en la Glorieta como para otros medios digitales.

Y ahora hablemos del futuro: ¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada?

Novela terminada, ninguna. Colección de relatos, sí que hay una en el cajón.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

El inspector Benítez tiene todavía muchas historias que contar. Ya estoy dando forma a una de esas historias.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

Que conciban la escritura como una profesión, aunque luego tengan que ganarse el pan de cualquier otra forma. Que sean perfeccionistas, porque de ese último esfuerzo en la corrección de un manuscrito o de la convicción con la que defiendan su novela frente a un editor, puede depender el que le den una oportunidad o no a su trabajo. Y que aprendan de las críticas: es la única manera de evolucionar.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Cuando un autor novel ve su libro en los escaparates de una librería siente una gran emoción, aunque lo verdaderamente emocionante para mí es que un lector me hable de los personajes que habitan las historias que escribo. Ojalá algún día, tú que ahora me lees, sientas el deseo de compartir conmigo tus impresiones sobre alguno de ellos.  

Muchas gracias, Javier, y mucha suerte con «La cajita de rapé» y tus proyectos futuros.




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