domingo, 18 de mayo de 2014

NICOLAS DICKNER, APOCALIPSIS PARA PRINCIPIANTES




Título: Apocalipsis para principiantes

Autor: Nicolas Dickner

Editorial: Ediciones Siruela

Colección: Nuevos Tiempos

Género: ficción, contemporánea

Páginas: 184

Publicación: 2014

ISBN: 978-84-15937-80-7

Precio: 16,95 euros



En agosto de 1989, Michel Bauermann tenía dieciséis años y llevaba una existencia tranquila y sin complicaciones en un pequeño pueblo de Québec, Rivière-du-Loup. Su padre había heredado el negocio de la fábrica de cemento de sus padres, estaba preocupado por la falta de interés de sus hijos en continuar el legado familiar y solía lucir una fabulosa sonrisa a lo Paul Newman. Su madre cuidaba de todos ellos y reunía a todo el clan por acción de gracias. Pero en el verano de 1989, el destartalado coche de Anne Randall, en plena huida existencial, se rinde a las fueras de Rivière-du-Loup y ella y su hija Hope deciden quedarse a vivir allí. Las Randall tienen una larguísima lista de antepasados locos, una enorme familia totalmente obsesionada por predecir la fecha del fin del mundo, con sus particulares visiones del Armagedon y una colección casi infinita de enfermedades mentales. Hope parece ser Randall solo a medias, y aunque asegura no estar obsesionada por predecir el fin del mundo, lo cierto es que para los convencionales Bauermann resulta una chica bien extraña. Para Michel, quién a partir de entonces fechará aquellos días de televisión y búnker como el tiempo que pasó junto a la excepcional Hope Randall, ya nada volverá a ser igual a partir de ese verano de 1989.

"-¿Alguien puede nombrar otro relato apocalíptico de la Biblia? (...)

-El Diluvio

-¿Y qué podrías decirnos sobre el Diluvio? (...)

-Que es un relato sospechoso. (...) Yavhé desencadena el fin del mundo seis páginas después de haberlo creado. Muy mal debió de haberle salido la primera creación ¿no le parece?"

Apocalipsis para principiantes es la historia de una amistad a prueba de bombas nucleares: la tierna, ingenua y extraordinaria relación entre Michel Bauermann y la excéntrica Hope Randall. Michel es un chico de raíces sólidas y entorno tranquilo, Hope es una nómada que ha tenido que cuidar de su madre desde la infancia. Dos náufragos que se encuentran y se aferran fuertemente de la mano mientras asisten boquiabiertos a la caída del muro de Berlín, a los bombardeos norteamericanos sobre Kuwait o a la posterior guerra de Irak. La mirada de Michel, tiernísima, sincera, desgrana con encanto y mucho humor los años en los que él y Hope fueron compañeros de búnker.

Nicolas Dickner recrea la adolescencia de unos niños occidentales que crecieron en plena guerra fría, con la amenaza constante de un ataque nuclear soviético como parte de una realidad cotidiana probable.

"Crecí en un mundo obsesionado por el apocalipsis.

En el patio de la escuela primaria, el holocausto atómico era un tema de conversación como cualquier otro. Entre rayuela y rayuela, hablábamos de búnkeres, radiaciones, plutonio y megatones."

Por eso cuando Michel entiende parte de la visión del mundo de Hope, la acepta como algo natural, algo probable. Incluso cuando cae el muro de Berlín, las guerras se suceden, el cambio climático es una amenaza muy real y las religiones del mundo siguen profetizando el horror y la muerte.

Dickner escribe con soltura y mucho ingenio una historia divertida y llena de ternura, en donde los protagonistas (vulnerables, inteligentes, perdidos) se hacen con el cariño del lector desde las primeras páginas, y los capítulos de títulos imposibles se suceden con fluidez. El autor hace gala de una prosa sencilla, precisa, sorprendente a la hora de descontextualizar adjetivos y curiosamente divertida cuando roza las imágenes más poéticas (imágenes delicadas, surgidas de lo cotidiano, con la nítida belleza de un haiku). Por todo ello, Apocalipsis para principiantes en una novela curiosa de personajes encantadores y trama discretamente errante (muy buena en su planteamiento inicial y hasta la mitad del libro) pero que adolece de cierta ida de olla algo innecesaria en sus últimos capítulos.

Lector, cuando el paquete de fideos chinos deshidratados marca que la fecha del fin del mundo es el 17 de julio de 2001, nada debería ser más importante que el muchacho enamorado que nos coge de la mano al otro lado del sofá.

Muchas gracias a Ediciones Siruela por el envío del ejemplar.

Mónica-serendipia



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