viernes, 30 de mayo de 2014

LA NIÑA QUE HACÍA HABLAR A LAS MUÑECAS, PEP BRAS



Título: La niña que hacía hablar a las muñecas.

Autor: Pep Bras

Nacionalidad: España.

Editorial: Alevosía.

296 páginas.

Tapa blanda.

Precio: 19,95 euros.

ebook: 9,49 €.


Autor

Pep Bras (Barcelona, 1962) es licenciado en Periodismo y trabaja habitualmente como guionista en televisión, radio y cine. Ha colaborado con Andreu Buenafuente en El Terrat desde sus comienzos en la radio, y también con Julia Otero e Isabel Gemio.

Como autor de narrativa despuntó temprano con el libro de relatos El bajel de las vaginas voraginosas (1987), premio La Sonrisa Vertical, también destacan las novelas L’edat dels monstres, finalista del Premio Sant Jordi, y La vida en siete minutos. 

Argumento

A comienzos del siglo XX, una fuerte tormenta hace encallar un trasatlántico procedente de Barcelona ante la isla brasileña de Ilhabela, un paraíso casi virgen en el que sus humildes habitantes viven apaciblemente rodeados de una naturaleza exuberante y mitos como el del poderoso jaguar Gápanemé. El joven Joan Bras, que sobrevive casi milagrosamente al naufragio vivirá una apasionada historia de amor con Catarina, la atractiva viuda que ejerce los oficios de doctora en la isla.

Así arranca La niña que hacía hablar a las muñecas, una novela épica por cuyas páginas veremos desfilar artistas de la ventriloquia y del ilusionismo, románticos que sueñan con dar a conocer la genialidad de Gaudí por el mundo, asesinos que no lo parecen, secretos inconfesables y mujeres que se enamoran del hombre equivocado. Un viaje plagado de emociones que culmina en el fascinante y cosmopolita París de los años 20. 


El autor sobre la novela (nota de prensa)


“La novela que he tardado casi toda mi vida en escribir se titula La niña que hacía hablar a las muñecas, y, aunque por el camino he escrito otras cosas, esta la considero especial y espero que a ti también te lo parezca. No habría podido escribirla a los veinte, cuando confundía literatura con apasionamiento y era capaz de teclear tres cuentos en una noche, encendiendo un cigarrillo con otro; ni a los treinta, cuando me preocupaba tanto el cómo que olvidaba el qué. El secreto para poder escribirla es que he tenido tiempo de vivir o lo que viene a ser lo mismo: de leer muchos libros más. Por eso la novela tiene esta dedicatoria: “A mi iaia Sión. Ella y mi padre me hicieron escritor”. 


Verás que el libro empieza con una niña andando por un sendero, después de una noche de tormenta. Síguela, y ójala que el viaje te atrape”.

Mi opinión

La niña que hacía hablar a las muñecas nos cuenta la historia de Joan Bras y de su hija Sión, y quien nos cuenta esta historia que me ha encandilado es el bisnieto de Joan, Pep Bras.

La novela empieza con un prólogo, luego tiene dos partes (la primera se centra principalmente en Joan Bras, y la segunda, en su hija Sión), y termina con un epílogo en el que Pep Bras nos habla sobre su familia, y cómo terminó escribiendo La niña que hacía hablar a las muñecas.

La novela me ha cautivado. Los personajes están muy bien construidos y el autor me ha transportado a la isla de Ilhabela primero, y a París después, metiéndome de lleno en la historia. 

La niña que hacía hablar a las muñecas te atrapa desde las primeras líneas, y quieres, necesitas, saber más, te vas introduciendo en la historia, empatizando con los personajes y sintiendo su pasión y su dolor.

Pep Bras transmite muy bien el dolor que se siente ante una gran pérdida, y los mecanismos de defensa tan diferentes que utilizamos (no siempre los mejores ni los más adecuados) para hacer frente a ese dolor y poder superarlo; y cómo un hecho en principio inocente, puede ocasionar desgarradoras consecuencias y cambiar radicalmente la vida de una familia.

La niña que hacía hablar a las muñecas también nos introduce en el arte de la ventriloquía (de ahí el título de la novela), y me ha resultado fascinante, no conozco mucho sobre este mundo y me ha parecido muy interesante.

Y por último, en la novela hay un elemento más que no me esperaba, y que me ha encantado: la metaliteratura. Como decía al principio, Pep Bras nos cuenta la vida de su bisabuelo y de su abuela. A partir de las memorias de Joan Bras recrea la historia, metiendo algunos comentarios durante la narración que enriquecen aún más el texto.

“En la vida real, los hechos raramente suceden como en las novelas. Si yo, como escritor, tuviera que recrear lo que ocurrió después, probablemente usaría a Caike como un instrumento para insuflar suspense a la trama principal. (…). 

Pero no ocurrió así. 

La vida no entiende de buenos o malos personajes secundarios, ni de giros ni subtramas más o menos complejas donde todo encaja milagrosamente en el último suspiro. La vida improvisa, y sale lo que sale”.

De esta manera, el autor nos cuenta una historia de otra manera. Está realmente involucrado en ella pues, al fin y al cabo, nos está contando (aunque de forma novelada) la historia de su familia.

En el epílogo, nos cuenta cómo ha llegado esta historia, y de esta manera, a nuestras manos y, para mí, no tiene desperdicio.

“Soy escritor. Mi mente no es mejor ni peor que la de los demás, pero está entrenada para ir almacenando cosas a las que pocos darían importancia. Vivo de recopilar toneladas de material de desecho por si algún día necesito recurrir a ellas: un gesto, un aroma, una sensación que tuve hace años”.

No quiero contar mucho más de la historia, para que te dejes atrapar por ella como ha hecho conmigo. Espero haber sabido plasmar lo mucho que me ha gustado la historia, sin desvelar mucho del argumento, y que haya conseguido picarte el gusanillo de la curiosidad por esta historia.

Y voy a terminar con una frase que me ha gustado mucho, escrita por Joan Bras en sus memorias:

“Los recuerdos son figuras de cristal que conservamos en botellas de nitroglicerina: es fácil que estallen en pedazos y nos hieran si no aprendemos a manejarlos con prudencia”. 

* Gracias a la editorial Alevosía por facilitarme el ejemplar para su lectura y reseña.

Reseña realizada por Teresa de Leyendo en el bus.


Valoración:

9/10

“Los hechos son marionetas de ventrílocuo. 

Sentados en las rodillas de un hombre sabio emitirán palabras sabias; 

en caso contrario no dirán nada o dirán tonterías”. 

Aldous Huxley 



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