domingo, 31 de marzo de 2013

WRAP-UP / RESUMIENDO MARZO 2013

¡Hola a todos!
Os dejo con nuestro primer Wrap-up o Resumiendo Marzo 2013. Si queréis saber qué he leído durante este mes de marzo...
¡Dadle al Play!


FALLO DEL SORTEO DE UN EJEMPLAR DE 50 SOMBRAS DE GREGORIOEL

 




¡Hola a todos!

Ya tenemos ganador del sorteo de un ejemplar de 50 Sombras de Gregorio.




LAURA FERNANDEZ
 
 
 
Y ya sabéis, contactad con nosotros antes de 48 horas tras la publicación de esta entrada en: lectoradetot@gmail.com

¡Hasta pronto!
 


sábado, 30 de marzo de 2013

FALLO DEL SORTEO DE LA NOVELA DEL MES DE ABRIL: EL CUMPLEAÑOS SECRETO DE KATE MORTON




Hola a todos,
Hoy conoceremos al ganador o ganadoras de la última novela de Kate Morton: El cumpleaños secreto.
 
Es ésta novela la leeremos durante el mes de abril, así que os animamos a todos a que participéis.


Y el ganador de El cumpleaños secreto de Kate Morton, Editorial Suma de Letras es...


 
 
 

 
LUISMATRA
 
 
¡¡ Muchas felicidades!!!


Recuerda que debes ponerte en contacto con nosotros durante las 48 horas posteriores a la publicación de esta entrada con el fallo del sorteo en: lectoradetot@gmail.com
Y los que no habéis sido agraciados... habrá más suerte la próxima vez!!!
 

FRANCISCO AZEVEDO, ARROZ DE PALMA


Autor: Francisco Azevedo
Título: Arroz de Palma
Editorial: Espasa
ISBN: 978-84-670-0781-7
Páginas: 364
Precios: Versión digital 13,29€
                Versión papel 19,90€


Sinopsis oficial de la Editorial:
Había una vez un arroz que fue plantado en la tierra, caído del cielo y recogido de entre las piedras, un arroz que no se pasaba nunca que llegó de lejos de la mano de tres jóvenes llenos de ilusiones y sueños…

Arroz de Palma es la historia de una familia, la de José Custódio y María Romana, emigrantes en Brasil a principios del siglo XX. Durante la preparación de la fiesta para celebrar el centenario de la boda de José y María, su hijo mayor, Antonio, ya un abuelo, repasa las vidas de sus padres, de su tía, de sus hermanos, de sus hijos y nietos y, por supuesto, la suya.
Antonio sabe que la familia es un plato de compleja elaboración y que la felicidad se cocina día a día. Pero ellos tienen un ingrediente secreto: el arroz de la tía Palma, cuya magia se extiende más allá del fuego y del tiempo.

Opinión:
La lectura de Arroz de Palma ha sido un proceso largo, lento, y difícil, como pasa con los buenos guisos, cocinados durante horas. Recibí el libro y lo cogí con mucha ilusión, pero después de unas páginas tuve que dejarlo, no me atraía, no me enganchaba… Frases cortas, divagaciones sin orden cronológico, y ese doble sentido temporal que da al autor a ciertas escenas, que bien podrían ser del presente, bien corresponder al pasado. Lo hice, dejé de lado el libro, donde pudiera verlo a diario, en la estantería del salón, a modo de recordatorio: El libro ha podido conmigo. Dejé pasar el tiempo, pero el libro seguía allí, mirándome, desafiándome. Cogí otro, que sabía que me iba a encantar, La Tabla Esmeralda, de Carla Montero. Desafié entonces a “Arroz de Palma” desde el sofá: ¡Ja! Te pongo los cuernos. Y leo, leo los cientos de páginas de La Tabla Esmeralda de un tirón.

Pasa una semana y mi confusión aumenta. No recuerdo ni una frase de la Tabla Esmeralda, que a priori, me ha gustado (tampoco encantado). Recuerdo sin embargo las divagaciones de un señor de ochenta y ocho años cocinando a media noche en una cocina… ¿Qué me pasa? ¿Cómo puede ser? ¿Por qué se me han quedado grabadas las pocas páginas que leí?

Decido hacer trampa, copiar como en los exámenes y leer las reseñas de mis compañeros. No quería haberlo hecho, ya que iba a ser de las última en reseñar y poco iba a quedarme que decir…
Pero lo hago. Unos odian el libro, otros lo adoran. ¿Y ahora qué? Miro desafiante al libro en mi estantería. Hago balance interno. Siempre leo lo mismo, largas novelas históricas, románticas, y de corte fantástico de entre 800 y 1200 páginas; con descripciones largas y frases más largas aún, que me transportan literalmente a otros lugares, a otros mundos, a otras épocas. Contenido explícito, poco en lo que pensar, poco en lo que detenerse.

Y por fin llega el día, cojo el libro con decisión y me sumerjo en él, en sus consejos, en sus palabras. Me encuentro divagando en la mente de un señor de 88 años, y le entiendo, le cojo cariño; pero también aprendo, de su forma de sentir, de su toma de perspectiva de la vida, de la importancia de la familia.

Desde luego no es una novela, apenas contiene argumento, o historia… ¿Es quizás un ensayo de autoayuda novelado? Puede ser, mi impresión es que en este libro importa tanto la forma como el fondo. Como pasa con la poesía. Las palabras y la forma que tiene el autor de expresar los pensamientos y sentimientos del protagonista son de vital importancia, quizás más que la narración, de ahí sus frases cortas, entrecortadas, sus saltos en el tiempo que quitan importancia al argumento resaltando la forma de pensar del protagonista. Tengo que realizar un mayor esfuerzo cognitivo, de entendimiento. ¿Está hablando del pasado o del presente? ¿De él mismo o de mí?

Sí, de mí, del lector, porque ese es sin duda el plato fuerte del libro, que el protagonista habla con el lector, tiene una complicidad absoluta con él:
¿Y tú? Sí, tú, que me lees los pensamientos y has venido hacerme compañía. ¿Cómo saliste en el álbum de fotos? ¿El más práctico y objetivo? ¿La más sentimental? ¿La más servicial? ¿El que nunca quiso saber nada del trabajo? Seas quien seas, no te quedes ahí quejándote del género ni del grado comparativo. Coge todas esas afinidades y antipatías que forman parte de tu vida. No hay prisa. Yo espero. ¿Ya las tienes? ¿Todas? Genial. Ahora ponte el delantal, coge la tabla, el cuchillo más afilado y ten cuidado. Bien, después tú también olerás a ajo y cebolla. No te avergüences si lloras. La familia es un plato que emociona, Y uno llora de verdad. De alegría, de rabia o de tristeza.”

El protagonista invita al lector a participar, en forma de su propia conciencia o pensamiento. De ahí que el autor juegue con esa ambigüedad, de sí habla con su pensamiento o con el lector. El lector es su conciencia invitada, a observar, pero sobre todo a sentir, a reflexionar.

Es cuanto logro entender esto, cuando siento que el protagonista me llama, es cuando por fin me sumerjo en libro, y ya sólo tengo que dejarme llevar.

¿Odio la novela o me ha gustado? Me ha gustado, sin duda, tiene algo de especial… pero también debo decir que no me ha encantado.  Sobre todo me han disgustado los saltos adelante y detrás. Ahora Antonio es un bebé, en el siguiente párrafo un señor mayor ¿o quizás esta haciendo una comparación de su estado actual con su adolescencia y en realidad habla de su adolescencia? Demasiada ambigüedad, leo para divertirme, para entretenerme. Soy una egoísta, sólo leo lo que me gusta, lo que me atrae. Y aunque algo me atrae de Arroz en Palma, tengo que reconocer que también me ha aburrido en algunas partes.


El ejemplar para esta lectura conjunta ha sido ofrecido generosamente por la Editorial Espasa
Almudena Navarro Cuartero

viernes, 29 de marzo de 2013

FALLO DEL SORTEO GENERACIÓN KINDLE INTERNACIONAL: 100 EJEMPLARES PARA 50 GANADORES




¡Hola!

Un hecho sin precedentes por lo menos en nuestro blog, debido a la gran difusión que realizamos entre todos superamos finalmente los 100 ejemplares para sortear. Eso significa que tenemos que los afortunados son ¡TODOS! los que cumplistéis con los requisitos. A continuación encontraréis el listado por orden de inscripción.

La elección de los dos ejemplares por participante se realizará por riguroso orden de inscripción.

Debéis enviar un email a lectoradetot@gmail.com antes de 48 horas. En el asunto por favor poner el número de inscripción que hemos colocado al lado de vuestro nombre, para poder ir adjudicando los ejemplares.




GANADORES!!!!

1 Carax 16 puntos
2 Raquel Antunez 31 puntos
3 A.M. Caliani 29 puntos
4 Maria Eugenia 26 puntos
5 Cristina_Roes 26 puntos
6 Dolly Gerasol 19 puntos
7 Concha Fernandez 21 puntos
8 Yurika 17 puntos
9 Marta 6 puntos
10 Littlel 9 puntos
11 Carlos 6 puntos
12 Maria López Iglesias 14 puntos
13 L.I.M 14 puntos
14 Zulema 16 puntos
15 Pilar Mendez 36 puntos
16 Nerea Gonzalez 12 puntos
17 Blanca Serrano 14 puntos
18 Zeno Martin 21 puntos
19 Alexia_jorques 9 puntos
20 Laura 11 puntos
21 Esther Borrero 36 puntos
22 Pedro 24 puntos
23 Albanta 7 puntos
24 Lola P 21 puntos
25 Miguel de Juanes 21 puntos
26 Lidia 31 puntos
27 Mariuca 14 puntos
28 Marina Badenas 16 puntos
29 Rousmina 14 puntos
30 Teresa 26 puntos
31 Cartafol 26 puntos
32 Miguel 14 puntos
33 Celeste 26 puntos
34 Marisa G 15 puntos
35 Isabel Macias 31 puntos
36 Yazmin 17 puntos
37 José Hervás 31 puntos
38 Aglia Callia 12 puntos
39 Esther D 12 puntos
40 S*S 12 puntos
41 Helena 7 puntos
42 Maricarmen Morante 21 puntos
43 Duky Moreno 16 puntos
44 Fresaro 25 puntos




¡Muchas feliciadades a todos!

Darcie Chan, Una mansión en la colina




Título: Una mansión en la colina
Autora: Darcie Chan
Editorial: Ediciones B, Vergara
Colección: Fábula
Género: Narrativa
Páginas: 380
Publicación: Febrero 2013
ISBN:  978-84-15420-34-7
Precio: 18 euros



Mary MacAllister vive en la enorme mansión de la colina que domina el pequeño pueblecito de Mill River, en Vermont. Su vida no ha sido especialmente afortunada y una terrible fobia social, provocada por una traumática experiencia en la adolescencia, la ha mantenido condenada a vivir en soledad, sin relacionarse con sus vecinos. Pero eso no ha significado nunca que Mary se desentendiera de ellos, muy al contrario, solía seguir su vida desde la ventana, a través del periódico y por las largas charlas con su único amigo, el reverendo Michael O'Brien. A lo largo de los años, Mary les ha cogido cariño, les conoce, sabe de sus vidas, y muchas veces actúa de misteriosa hada madrina con ellos. Y es que los habitantes de Mill River son, en su mayoría, buena gente, preparados para descubrir el secreto de Mary y recordarla con gratitud.


Un padre que roba cucharas compulsivamente, una señora de mediana edad que vende hechizos embotellados para completar su pensión, una confitera que hace la mejor tarta de cereza del mundo, una enfermera que se transforma en princesa con un anillo de diamantes, una maestra encantadora que siente terror a la hora de enfrentarse a una pizza o un policía acosador, son algunos de los habitantes de Mill River ¿Te apetece conocerlos? Una mansión en la colina es una novela amable, entretenida y bien urdida que transporta al lector a una pequeña comunidad de Vermont donde, aunque la vida parezca transcurrir con placidez, los secretos que se esconden en la gran mansión de la colina pueden cambiar muchas cosas. 


En capítulos alternos, un narrador omnisciente dirige las dos tramas del libro: la historia de Mary y la vida actual de los habitantes del pueblo. Esta alternancia de tramas dota de buen ritmo a la novela y despierta el interés de un lector intrigado por el pasado de Mary (¿Cómo llegó a estar siempre confinada en la mansión?) y por las tramas secundarias de los peculiares protagonistas de Mill River (Daisy, Claudia y Kyle, las maquinaciones de Leroy, etc.). Darcie Chan escribe con fluidez y sin artificio, una prosa sencilla, directa y muy descriptiva, perfecta a la hora de perfilar a sus personajes. Porque el punto fuerte de esta historia es precisamente la buena construcción de unos personajes interesantes, complejos, llenos de matices y muy originales. En este sentido, destacan especialmente el abuelo Conor, la propia Mary, el padre O’Brien, Daisy y el jefe de la policía local, entre otros. Aunque no se trate de una novela coral, pues el eje indiscutible de toda la historia es Mary, el lector disfrutará de la calidez de los habitantes de Mill River y su pequeño universo de buenas intenciones.


Una mansión en la colina es la primera novela de Darcie Chan, que fue autopublicada en Internet en 2011 llegando a más 700.000 ebooks vendidos. Sin duda, se trata de una historia entretenida y bien escrita, con un mensaje optimista y una protagonista que, pese a todo, todavía cree en la bondad de las personas.  Un debut notable de una autora que promete mucho.


Muchas gracias a Ediciones B por el envío del ejemplar y felicidades por su impecable y cuidada edición y traducción.



Mónica-serendipia



JULIANNE MACLEAN, MIS MÁS SECRETAS FANTASÍAS



DATOS TECNICOS: 

Título: Mis más secretas fantasías
Autora: Julianne MacLean
Editorial: Esencia
Nº de Páginas: 320
ISBN: 978-84-08-03571-8
P.V.P.: 16 Euros 

Sinopsis de la Editorial: Lady Rebecca Newland no era más que una joven de diecisiete años cuando Devon Sinclair, futuro heredero del ducado de Pembroke, la salvó de lo que habría sido una auténtica tragedia. Desde entonces, ella ha sentido un irresistible deseo por ese misterioso hombre. Acosado por su terrible pasado, Devon nunca ha tenido intención de casarse, hasta que su padre le da un ultimátum: o contrae matrimonio antes de Navidad, o se queda sin herencia. El destino hará que Devon y Rebecca se reencuentren cuando los padres de ésta la han comprometido con otro hombre. Con su patrimonio en peligro, él está dispuesto a seducir a la joven, pero los secretos y las mentiras se interpondrán en su relación.

Me mandaron este libro en sustitución de El infierno de Gabriel, que había elegido en un principio para reseñarlo. No sé por que motivo acepté, ya que no me suelen gustar este tipo de novelas románticas y viendo los resultados, me arrepiento bastante de haberlo leído.

La historia es la de una joven, Rebecca Newland, que conococe casualmente cuando tiene 17 años a Devon Sinclair. Unos años después se encuentran y se casan. Sin embargo, Rebecca se ve obligada a casarse con otro hombre. Y lo de siempre: tras luchar por su amor, todo vuelve a su cauce. 

La verdad que me aburrí bastante con esta novela y la fui leyendo alternándola con otras novelas. Tengo que decir que en ella hay bastante sexo, algo que no me divierte en absoluto y que considero innecesario. 

Ya veis que no tengo mucho que contar sobre esta novela rosa de la que parece que hay continuación. Como comprenderéis, no seré yo la que las siga leyendo. Los personajes son insulsos, el diálogo tedioso y el argumento insustancial. De momento, la peor lectura del año. 

Gracias a la Editorial Esencia por haberme facilitado este ejemplar.

Leira de El rincón de Leira

jueves, 28 de marzo de 2013

SARAH LARK, EN EL PAÍS DE LA NUBE BLANCA


FICHA TÉCNICA

Título: En el país de la nube blanca
Autor: Sarah Lark
Editorial: Ediciones B S.A.
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 752
PVP: 21,00 €
Ebook: 9,95 €

En el país de la nube blanca es uno de los mayores éxitos de ventas de los últimos tiempos. El libro que yo he leído ponía en su portada que se trataba de la octava edición, pero ya he visto en las librerías otro que indica que es la novena edición con una franja que indica que ya ha sido leído por dos millones de personas, un auténtico bestseller por tanto. Y de eso ya ha pasado un tiempo.
Sin embargo, he de reconocer que tuve series dudas a la hora de comenzar la lectura, porque sus setecientas cincuenta páginas hacen que no se trate precisamente de una novelita. Y el problema es que leído de todo de ella, pero en ningún caso mostrando un excesivo entusiasmo a favor, como si se tratase de un libro aburrido, u otras cosas peores que he leído (aunque tengo la impresión de que en alguna de estas opiniones negativas, su autor no se ha leído el libro y habla de oídas, porque lo que dice y la realidad del libro son cosas distintas)

Forma parte de lo que hasta ahora es una trilogía compuesta por:
-En el país de la nube blanca
-La canción de los maoríes
-El grito de la tierra


«Una capa blanca de algodón extendida a lo largo ocultaba la vista de la tierra. Si los marineros no hubieran asegurado a los viajeros que la isla del Sur se ocultaba ahí detrás, el fenómeno de la nube no habría despertado especial atención.
Sólo cuando se acercaron a la costa, se fueron dibujando las montañas en la niebla, peñas de contorno escarpado, tras las cuales se amontonaban de nuevo las nubes. Era algo raro, como si la montaña estuviera suspendida en un blanco luminoso de algodón.»
 (Página 121)

Esta es la presentación que la autora nos hace de Nueva Zelanda, el país de la nube blanca, como reza el título del libro. Nueva Zelanda, un país del que aparte de que se encuentra en las antípodas y tiene una prodigiosa y prestigiosa selección de rugby (que por cierto acaba de ganar el campeonato del mundo), famosa por sus jugadores, parte de ellos descendientes de los legendarios guerreros maorís.
Conocer algo más sobre este pueblo era suficiente atractivo como para embarcarme en la aventura de leer este libro. A fin de cuenta, mayor aventura fue la suya cuando se embarcaron en siete grandes canoas para trasladarse desde el paraíso de Hawai y desembarcar en esta gran isla que hoy conocemos como Nueva Zelanda. Siete canoas que dieron origen según sus leyendas a las siete tribus originales que formaban el pueblo maorí. Maorí, que en su lengua significa normal, común. ¿En contraposición con los pueblos occidentales que luego les invadieron?
En realidad la presencia extranjera en Nueva Zelanda es muy tardía. De hecho la colonización comenzó hacia 1830 y en 1840 se firmó el tratado de Waitangi, por el que se convertía en una colonia del imperio británico. Un tratado del que se habla en el libro y que hoy día sigue siendo motivo de controversia.



HISTORIA DE DOS MUJERES

En El País de la Nube Blanca vamos a conocer parte de la historia de Nueva Zelanda a través del relato de la vida de dos mujeres cuyas vidas se cruzaron en un barco camino a esta tierra.. Dos mujeres muy distintas, no solo por su proveniencia de estratos sociales muy distintos, sino por su propio carácter. Lo cual no es óbice para que la soledad y la necesidad las lleven a unirse para luchar contra la adversidad.
Aunque quizás lo que más las une es una decisión sorprendente, pues ambas deciden viajar hasta Nueva Zelanda, una tierra en el otro extremo del mundo al que con suerte se tardaban tres meses en llegar, para contraer matrimonio con unos hombres que no conocen.


Helen
Es una institutriz que trabaja para una noble familia, pero que ve como el tiempo y su vida va pasando. Tiene ya más de veinte años y la posibilidad de encontrar un hombre con el que formar una familia se está convirtiendo ya en una misión imposible. Y eso es lo que ella más desea, formar una familia propia y educar a sus hijos. Pero sin ningún tipo de dote, manteniendo con su trabajo a unos hermanos que están estudiando (más bien haciendo de que estudian), se ve condenada a no poder lograr nunca sus deseos. Por eso cuando en una hoja parroquial ve la solicitud de mujeres para viajar a Nueva Zelanda y contraer allí matrimonio, no se lo piensa demasiado, sobre todo desde que recibe una preciosa carta de alguien solicitándola en matrimonio.
El costo del pasaje no va a ser un problema, pues la propia institución religiosa se lo costeará para que se haga cargo de seis niñas huérfanas que han sido solicitadas allí para trabajar. 



Gwyneira
Llamémosla Gwyn, como ella se presenta a todos. Es todo lo contrario que Helen, pues ella pertenece a una familia aristócrata, por más que el origen de su riqueza sea la lana de las ovejas. Está destinada a ser una “lady”, a casarse con alguno de los gentleman de la zona. Algo que está muy lejos de sus deseos, pues los ve a todos como hombres muy aburridos, muy estrictos, muy formales, cuando lo que a ella le gusta es estar al aire libre, montar a caballo, pastorear las ovejas con su perro. La economía doméstica, la colocación de las mesas para una cena, la organización de las comidas, el cuidado de los jardines, la charla intrascendente a la que estaría obligada si se casa con un hombre de las características que se espera para ella, está muy lejos de sus deseos.
Por eso cuando un rico hombre, un barón de la lana procedente de Nueva Zelanda la solicita en matrimonio par su hijo, no se lo piensa dos veces, atraída por una vida de supuestas aventuras y acepta la propuesta.


Helen versus Gwyn
Desde el primer momento tienes la sensación de que estas mujeres fueron cambiadas en sus cunas en el momento de nacer. Porque en el fondo Helen ha nacido para ser una lady. Lo suyo son las buenas formas, los modales, la formalidad, la organización de la casa, la vida social en una ciudad. Algo que está muy lejos de sus posibilidades.
Por contra Gwyn odia todo eso. Ella quiere una vida al aire libre, sin la rigidez ni las formalidades que se le presuponen a una lady, sin tanta etiqueta. Una vida en la que poder montar libremente y sin cortapisas a su caballo, en el que disfrutar con Cleo, la mejor perra ovejera.
Sin embargo, cada una ha de conformarse con la vida que le ha tocado vivir.


Otros personajes
No son los únicos personajes importantes que nos vamos a encontrar en la novela y, al contrario que en muchas otras novelas protagonizadas por mujeres, nos encontraremos con personajes masculinos de notoria personalidad como Gerald, el barón de la lana que lleva a Gwyn a nueva Zelanda, su hijo Lucas al que todos catalogan de blando (la sensibilidad y la homosexualidad en un mundo rudo y primitivo no eran por supuesto admitidas), Harold el rudo granjero esposo de Helen o McKenzie el  capataz del rancho al que ha llegado Gwyn.



IMPRESIÓN PERSONAL

Cuando me he parado a analizar la novela una vez concluida, me he encontrado con que tiene en su contra unos cuantos puntos:

Superficialidad: Parece mentira que a lo largo de casi ochocientas páginas se profundice tan poco en un mundo tan interesante y tan virgen como el que se presenta en esta Nueva Zelanda. De hecho, si nos atenemos solamente a lo contado en el libro, parecen los maoríes un pueblo casi pacífico, con solo algún conato de rebeldía.
Nada más lejos por lo visto de la realidad, pues este fue un pueblo guerrero, con constantes luchas tribales hasta que llegaron los primeros colonos. Un pueblo que por cierto estuvo al borde del exterminio tales fueron las matanzas perpetradas por los blancos allí.
A pesar de ello, si podemos hacernos una idea de cómo fueron aquellos primeros años con ciudades diminutas, granjas muy aisladas unas de otras y de enormes dimensiones en tierras “compradas” por cuatro perras a los nativos. También se nos habla  aunque sea de pasada de la caza de ballenas y de focas o de la fiebre del oro que se desató.

Personajes casi de cartón piedra: Es una consecuencia más de la superficialidad antes mencionada. Da la impresión de que cada uno de los personajes es un estereotipo: la institutriz defensora de los valores de la nobleza, la joven lady (que sin embargo añora una vida más vulgar), el rico ganadero, el rudo vaquero, la prostituta de noble corazón, el predicador sin corazón, etc.
No llega al extremo de otras novelas de ser unos personajes de cartón piedra completamente planos a lo largo de todas sus páginas, pero me quedé con la sensación de que podía habérseles sacado más provecho.

Desigual reparto de los personajes: Cuando se te presentan dos personajes principales, cuyas vidas van cruzándose a lo largo de toda la novela, piensas que va a haber un reparto más o menos equitativo de su importancia. Pero según va avanzando la novela, el personaje de Helen pasa a ser más secundario, cuando quizás era un personaje muchos más interesante que el de Gwyn.
Cuando lo analizas, el tema está claro y es que la trama amorosa no puede avanzar por ese lado, de ahí que termine desequilibrándose.

Altibajos en el ritmo: Tratándose de una novela de tantas páginas, es algo lógico. Pero es justo advertir que tras un primer tercio de arranque espectacular, hay un valle hacia el medio de la narración, que eso sí remonta hacia un final vibrante.

Insuficientes explicaciones: Todo el libro tiene un misterio: la relación de amor odio entre el suegro de Gwyn y el marido de Helen. Cuando se nos cuenta el por  qué de ese odio mutuo, el tema no queda demasiado claro y se resuelve con muy poco detalle.


Con todo lo que he dicho, puede parecer imposible que me haya gustado el libro y nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que me da rabia de que no haya sido mejor de lo que podía haber sido, porque tanto la temática como los personajes y temas propuestos son muy interesantes. Vence al final no obstante el lado positivo:

El primer tercio de la novela es espectacular: Probablemente lo mejor de todo el libro sea la decisión de dos mujeres de diferente extracción social, de liarse la manta a la cabeza y partir al lado opuesto del mundo en busca de una felicidad que están convencidas que no van a poder encontrar si se quedan en su tierra. Es comienzo, el viaje en barco y su posterior llegada a Nueva Zelanda, constituyen un arranque que te deja clavado al libro.

La historia es entretenida: A pesar de sus altibajos, es entretenida, porque si no, no podrías ser capaz de leerte su casi ochocientas páginas a un ritmo rápido.

Las doscientas páginas finales son vertiginosas: Las leí a un ritmo impresionante, como si de una buenísima novela de intriga se tratase, llegando a un final razonable.

Novela de mujeres con presencia masculina: Me encantan las novelas que tienen a mujeres por protagonistas y nos hablan de sus relaciones. Pero estas novelas suelen adolecer de la falta de personajes masculinos de cierta entidad en las mismas, como si los varones no existiesen. En El País de la Nube Blanca, aunque no tengan tanto desarrollo, podemos encontrar unos cuantos personajes masculinos de cierto nivel.


Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


Valoración: 7/10


Lectura realizada por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/) para Momentos de silencio compartido

SERGIO VILA-SANJUÁN, ESTABA EN EL AIRE






"Estaba en el aire", de Sergio Vila-Sanjuán: un maravilloso viaje sonoro a la España de los 60

Ficha técnica:
Título: Estaba en el aire      
Autor: Sergio Vila-Sanjuán
Editorial: Destino
Género: novela histórica
Páginas: 240
Publicación: 12/02/2013
 ISBN:  978-84-233-4624-0
Precio: 19,50 euros


Sinopsis (editorial):
   Una mujer de la alta sociedad, muy bella y muy desgraciada. Un publicitario embarcado en un programa radiofónico que busca a personas desaparecidas. Un magnate con buenos contactos políticos dispuestos a consolidar su imperio. Un joven del Norte que rastrea sus orígenes. Un la Barcelona de 1960, las trayectorias de todos ellos se cruzan iluminando ambientes contrapuestos.
   Estaba en el aire es una historia de sentimientos y búsqueda personal, de periodismo e intrigas empresariales, que transcurre en un momento histórico poco abordado por la narrativa actual. Un momento en el que España empezaba a salir de la negrura de posguerra para convertirse en una sociedad de consumo, animada por promociones televisivas y elegantes fiestas veraniegas a la luz de la luna, como las que frecuentan los protagonistas de esta novela.
   

Mi opinión:
   Estaba en el aire es uno de esos libros capaces de transportarte a épocas que no has vivido, no tanto por la historia (o historias) que cuenta (que también), como por la cantidad de detallitos pequeños, nimios, accesorios que van creando un fabuloso contexto tan real que te parece estar viviendo en él. Sergio Vila-Sanjuán extrae todo el jugo a una época histórica, los años 60, para meternos de lleno en la España que quiere mirar al futuro y dejar atrás el pasado. Todos los elementos de la novela contribuyen a crear ese ambiente, ese contexto, esa perfecta recreación de una época que yo no he vivido, pero que he sentido sobre la piel mientras leía el libro.
   En primer lugar, las historias que cuenta: son historias que sólo podían haber ocurrido en la España franquista que comienza a desperezarse, a salir de la pesadilla, para meterse de lleno en el American Way of Life que llegaba a través de los primeros televisores y de los anuncios publicitarios. Hay dos tramas principales (entrelazadas con un buen número de tramas menores) que nos hablan de esa España. La primera, la protagonizada por Juan Ignacio Varela, tiene que ver con el auge de la publicidad como herramienta de expansión empresarial, con la censura, con el éxito inesperado de un programa de radio, con los intereses económicos que pesan más que los intereses humanitarios. La historia de Juan Ignacio habla de esa época determinada de la Historia de España, del auge de los medios de comunicación y el despegue industrial y empresarial.
    La segunda de las tramas principales nos cuenta lo que le ocurrió a Tona Viladomiu. Por mantener el misterio y no destripar esta parte del argumento a nadie, diré que, desde la óptica de hoy, no es para tanto. Pero en los años 60... pues las cosas transcurrirían tal y como tienen lugar en la novela. 
   Junto al contenido de las tramas, tan de la época como hemos visto, otro de los elementos que contribuye a crear ese ambiente, a sumergirnos de lleno en la España (o la Barcelona, porque aunque no es una novela catalanista, sí es verdad que el aire de modernidad, de vanguardia que destila la novela, también propiciado por la clase social que retrata, no se daba en todas las ciudades españolas, ni muchísimo menos) del despertar son los pequeños detalles: citar las marcas y objetos propios de aquellos años, hablar de un determinado tipo de tiendas, bares, ocio... Son las pinceladas contextuales que van llevándote de la mano, poco a poco, al tiempo en el que Vila-Sanjuán quiere que te sitúes. Para mí, es uno de los grandes aciertos: esa capacidad de mimetizar una época y hacértela sentir aunque no la hayas vivido, aunque sólo sea por contraste respecto a lo que tú conoces o recuerdas.
   Estos pequeños detalles se acompañan de explícitas explicaciones históricas que ahondan en ese viaje en el tiempo y que dan cuenta de los cambios que se estaban produciendo. Explicaciones que surgen de la voz de un narrador que se mueve a través del tiempo, que explica el pasado pero que también adelanta lo que está por ocurrir, creando una útil imagen de conjunto en la cabeza del lector.
   Finalmente, el tercer eje sobre el que se asienta esa magnífica ambientación es, claro está, el programa de radio sobre el que se centra buena parte del argumento y que cuenta pequeñas historias humanas, pinceladas de un país y una época, que nos sitúan perfectamente en las coordenadas espacio-temporales a las que el autor quiere que viajemos. Es una maravilla cómo está contada esta parte, cómo es capaz de captar el sonido de aquel programa, que fue real, que se emitió entre 1960 y 1962, y transcribirlo de tal manera que suena en las páginas de este libro. Abrir los capítulos en los que se radia Rinomicina le busca. Barcelona llama a España es como encender el transistor y escuchar todas las historias apenas esbozadas en la novela en la voz del propio Luis Ruipérez, ese monstruo de las ondas retratado en la novela e inspirado en personajes reales, como el propio autor cuenta en la justificación y agradecimiento final de la obra y como contó también en la presentación
   Junto al vivísimo programa de radio, también aparece (remarcada en tipografía diferente) la publicación que, en la realidad histórica, le apoyaba y completaba la información de lo ocurrido en los reencuentros más sonados de la emisión. Los medios de comunicación están, pues, muy presentes en la novela. Pero es que ya el propio narrador que nos va desvelando las diferentes historias que componen el argumento total de la obra es muy periodístico de por sí y trata de contarnos lo ocurrido con objetividad y perspectiva, tratando de ofrecer un análisis de algunas de las cosas que van teniendo lugar. Además, el hecho de que nos hable en presente y en pretérito perfecto compuesto (el tiempo verbal que usan los medios de comunicación para actualizar las noticias, para que el oyente/lector/espectador las sienta como cercanas, aunque tuvieran lugar hace horas y hablen de acciones complemente cerradas), ya nos pone en contacto con esa inmediatez de medios como la televisión y la radio, nos mete en una acción que está transcurriendo en el ahora literario, aunque tuvo lugar hace más de 50 años en el tiempo histórico.
   Estaba en el aire me ha parecido una obra tremendamente ágil, en la que se suprime todo lo superfluo, las divagaciones, los tiempos muertos, los preludios y el análisis de consecuencias, para contarnos el momento justo sobre el que el autor pone el foco. Quizá te deja con ganas de más, de más páginas, de más historias, de vivir el futuro de los personajes de forma directa y no mediante el resumido epílogo con el que el narrador cierra la novela y las principales historias contadas. Unas historias que, pincelada a pincelada, van creando las formas y tonalidades del cuadro que Vila-Sanjuán pone ante nuestros ojos.  Un cuadro que representa una época ya pasada pero que forma parte de nosotros mismos. Una época que, quizá como dijo Iñaki Gabilondo en la presentación de este Premio Nadal 2013, fue el inicio de la etapa histórica y económica que justo ahora finaliza. 

Lidia Casado

miércoles, 27 de marzo de 2013

SORTEO DE ESCRITO EN EL AGUA DE PEDRO MENCHÉN




Hola a todos!
Hoy estamos aquí para proponeros un nuevo sorteo ESCRITO EN EL AGUA, cortesía del autor Pedro Menchén, al que hemos entrevistado hoy y que estamos seguras de que os ha picado la curiosidad, así que una forma de conocerlo es participando en este sorteo.



Los requisitos de participación serán:

- Ser seguidor de nuestro blog.

- Dar al Me gusta de nuestra página de Facebook.

- Dar al Me gusta del evento creado para este sorteo en Facebook.

- Suscribirse a nuestro Canal de Youtube.

-Difusión en twitter y / o vuestro muro de Facebook ( no olvidéis enlazarnos @lectoradetot y @norabosco1)


Es un sorteo estatal (España).

Debéis realizar en la entrada un comentario donde digáis que queréis participar en el concurso, adjuntando vuestro perfil de seguidor y una vez estén realizadas las tareas.

Si cumplís todos los requisitos sumaréis 1 punto únicamente (no es uno por acción).

¿Sencillito verdad?


El plazo para participar comienza hoy día 27 de marzo y acaba el día 10 de abril, el fallo del sorteo se publicará el día  14 de abril.

Y por cierto, se agradecerá la difusión, si os queréis llevar nuestro banner a vuestro blog os lo agradeceremos eternamente!!!! Y también si nos ayudáis a difundirlo en twitter, facebook, Google+...


Gracias ;)

Aquí debajo os iremos poniendo la lista de participantes:


1 María Eugenia
2 María López Iglesias
3 Isabel Macias
4 Davitxu
5 Nerea González
6 Blanca Serrano
7 José Hervás
8 Fresaro
9 Ana deBlogs
10 Porlomenix
11 Amaia



ENTREVISTA A PEDRO MENCHEN



 ¡Hola a todos!
Una semana más estamos aquí para compartir con todos vosotros una nueva entrevista realizada a un autor. En esta ocasión, el autor elegido es Pedro Menchén, si queréis saber algo más de él, os invitamos a que sigáis un ratito más por aquí y disfrutéis de la entrevista.


Hola Pedro, antes de comenzar con la entrevista, además de agradecerte tu amabilidad por colaborar con nuestro blog, me gustaría que nos hablaras un poco sobre ti.


¿Quién es Pedro Menchén?

Soy ese tipo solitario y tranquilo, con una gorra de béisbol, que siempre pasa de largo, a veces con un libro en la mano. Soy manchego, pero vivo en Benidorm desde 1978. Mucha gente cree, sin embargo, que soy extranjero y se sorprende de lo bien que aprendí a hablar español.

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Cuando era un niño. Tenía un profesor que también era poeta, Pascual Antonio Beño, al que admiraba mucho, y yo sencillamente quería ser como él.

¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿A qué edad lo hiciste?

Poemas, pero también pequeñas novelas de cinco o seis páginas... Cualquier redacción que nos encargaba el profesor yo la convertía siempre en un texto literario. Ya desde muy pequeño sabía que quería ser escritor.

¿Tiene tu vida profesional relación directa con tu faceta como escritor?

No.

¿Cómo te formaste como escritor?

Leyendo. Creo que el oficio de escritor es el único que no se puede aprender, ni se puede enseñar. Como dijo Tennessee Williams, es el oficio “más solitario a este lado de la muerte”. Todo escritor tiene que ser, ante todo, un gran lector. Por supuesto, hay que conocer la ortografía y las reglas gramaticales, hay que tener un conocimiento básico sobre cómo se redacta un texto, pero a partir de ahí ya todo depende de ti. El arte literario es el estilo y el estilo eres tú mismo, tus propios defectos y fijaciones por así decirlo.

¿Tienes alguna manía al ponerte a escribir?

Antes de empezar tengo que tener a mi lado una taza de té. Muy caliente y sin azúcar.

¿Prefieres algún lugar o momento a lo largo del día para escribir?

Sólo puedo escribir por la mañana temprano, nada más levantarme. Si es posible, cuando todavía es de noche. Me despierto sobre las cinco o a las seis. Entonces estoy fresco y tengo la mente limpia.

¿Cómo te organizas para escribir?

Primero releo la página anterior, antes de continuar, y siempre encuentro cosas que cambiar aquí y allá. Avanzo poco a poco, corrigiendo y rescribiendo constantemente. Yo, más que escribir, reescribo, corrijo. Suelo estar varios años con un mismo manuscrito. Le doy mil vueltas. Lo dejo, vuelvo a cogerlo al cabo del tiempo y empiezo a corregirlo de nuevo desde el principio. Es una locura, pero me gusta más corregir y reescribir que enfrentarme directamente a la página en blanco. No es que tenga miedo a la página en blanco. Siempre sé lo que tengo que decir. Pero no me gusta pasar a una página nueva si no estoy satisfecho con la anterior.
 
¿Eres un escritor de los que escriben a mano o te decantas por las nuevas tecnologías?

Nunca he escrito a mano, salvo cuando era un niño. Tenía dieciocho o diecinueve años cuando me compré una Lettera 32, aunque ya antes, cuando trabajaba en una oficina, aprendí el método ciego, y usaba los diez dedos para escribir. Yo no he sido de esos escritores torpes que se las arreglan con dos dedos, mirando el teclado, como he visto que hacía Umbral, por ejemplo. En 1991 me compré una Starwriter80, una máquina de escribir muy moderna para la época, con impresora incorporada, una pequeña pantalla de 10 o 15 líneas y disquetes donde podía guardar los textos. En 1999 me compré mi primer ordenador portátil y en el 2000 me conecté por primera vez a Internet y escribí mi primer e-mail. O sea, que procuro avanzar con los tiempos. No soy de los primeros que se apuntan a las nuevas tecnologías, pero tampoco de los últimos. Desde 2008 estoy en Facebook aunque reconozco que no lo he usado mucho hasta ahora.

Antes de iniciar una novela, ¿la planificas mucho o te dejas llevar por la inspiración?

La planifico absolutamente. Cuando voy a escribir un libro sé lo que quiero decir y cómo tengo que decirlo, el tono que le voy a dar a la historia, etc. Tengo claros el principio y el final. Aunque no anoto nada. Lo tengo todo en mi cabeza porque así lo interiorizo mejor. Y no, no me gusta improvisar. No soy de esos que se sientan ante el ordenador y empiezan a divagar, sin saber siquiera adónde les llevará la historia. Yo no escribo por escribir. Si escribo es porque tengo una necesidad interior muy fuerte de transmitir algo. Y básicamente lo que quiero transmitir es emoción. Quiero que el lector quede hechizado con mi libro, desconcertado, fascinado. La literatura para mí, como para Oscar Wilde, sólo puede ser “emoción por la emoción”.

¿Cómo es un día en la vida de un escritor como tú?

Escribo por las mañanas desde muy temprano hasta las 12 del medio día, más o menos. Después salgo a dar un paseo, con la excusa casi siempre de comprar algo, regreso a casa, almuerzo, tomo el té sentado en mi terraza (que es muy soleada) y leo buena parte de la tarde. Por la noche intento ver algún documental o película. Pero todo eso es en teoría. A veces estoy dieciocho horas seguidas ante el ordenador y no me doy ni cuenta. Me acuesto temprano y me levanto también muy temprano. No me gusta ni me divierte salir de noche. Si quedo con los amigos, procuro que sea a media mañana para tomar el aperitivo. Y prefiero quedar para almorzar antes que para cenar.

¿Eres aficionado a la lectura?

Sí, de hecho me gusta más leer que escribir. Un escritor debe de ser, ante todo, un buen lector. El problema es que no puedo leer tanto como quisiera y eso me crea siempre cierta sensación de culpa. No soy muy rápido leyendo porque leo como escribo; es decir: releo, retrocedo, vuelvo a empezar, reflexiono sobre lo que acabo de leer, lo analizo, estudio determinada frase, la subrayo, tomo notas o escribo algo al margen… Por supuesto, hay libros que leo deprisa, pero en general me suelo recrear mucho en la lectura y eso hace que tarde más de la cuenta en acabar un libro. ¡Y hay tantos libros buenos que leer y que no quisiera perder!

¿Qué tipo de literatura te gusta leer?

Si un libro es bueno, no me importa el género. No estoy obsesionado con las novelas. Me gustan también los relatos, las biografías o autobiografías, las cartas, los diarios, incluso las obras de teatro o los tratados de filosofía. Lo que no soporto es la ciencia ficción, las historias de terror, las novelas históricas (escritas ahora pero ambientadas en otras épocas) porque me suenan falsas, ni tampoco la literatura erótica. De todo lo que he leído en mi vida lo que más me ha gustado ha sido la literatura rusa anterior a la revolución bolchevique y la literatura norteamericana desde sus inicios hasta los años cincuenta o sesenta. También me gusta la literatura británica y la del Boom. 

¿Eres lector de libros de papel o también lees ebooks?

Tengo un Kindle y he leído algún ebook, pero en general leo en papel. No creo para nada que desaparezca el papel. Yo mismo tengo editados nueve ebooks. Pero estoy seguro de que ambos soportes pueden coexistir.

¿Cuál es tu autor favorito? ¿Nos podrías recomendar una obra de él?

Tengo varios autores favoritos. En primer lugar, siento una fascinación muy particular por Carson McCullers, una autora norteamericana de los cincuenta, y recomendaría su obra Reflejos en un ojo dorado. Otro de mis autores favoritos es Chéjov. Escribió unos mil cuentos y creo que ninguno malo. Otro autor que adoro es Jack London.



¿Recuerdas algún libro de tu infancia con especial cariño? ¿Cuál es? ¿Por qué le tienes especial cariño?

Sí, recuerdo las novelas de Enid Blyton y todas aquellas aventuras de Los Cinco. Me fascinaban porque yo era un chico solitario y me gustaban ver a aquellos amigos siempre tan unidos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?

Un libro de Pascual García, titulado El secreto de las noches, editado por Los Libros de la Frontera. Había leído otro libro suyo, El intruso, hacía muchos años, y me gustó tanto que intenté contactar con él para felicitarle. Pero no lo encontraba. Hasta que hace poco di con él en Facebook. Es realmente un escritor magnífico. Pero también es muy modesto y no se ha esforzado por darse a conocer. Es injusto que no se le valore como merece.

¿Si tuvieras que recomendar una novela cuál sería?

¿De este autor? El intruso. Son relatos, pero todos ellos transcurren en el mismo lugar y con los mismos personajes, de modo que es una especie de novela. Es un libro desconcertante. Extraño. Fascinante. De la mejor literatura.

¿Qué autores clásicos y contemporáneos te han influenciado como escritor?

Cuando empecé a escribir mi primer libro estaba muy influenciado por Kafka, Cortázar y otros autores simbolistas o surrealistas. Pero como tardé diez años en acabar aquel primer libro, de tanto corregirlo y reescribirlo,  terminé por borrar las huellas de todos ellos y sólo quedó mi propia voz. Hay gente que va dando bandazos de acá para allá hasta encontrar su estilo literario. Yo lo encontré en mi primer libro y desde entonces creo que he cambiado poco.

¿Hay algo que haya influido en tu manera de escribir como la música, alguna vivencia, tus raíces…?

No lo sé. Básicamente, lo que me induce a escribir es la necesidad de expresar algo: un sentimiento, una experiencia emotiva. También puedo decirte que soy escritor porque necesito agarrarme a algo, trascenderme a través de las palabras. La escritura me sirvió, de adolescente, como refugio, como vía de escape, ya que era muy solitario.

¿Tienes más aficiones además de la literatura? ¿Nos podrías hablar un poco de ellas?

De muy joven me gustó pintar y dibujar. También estudié música en un conservatorio. Quería componer sinfonías. Quería ser cantante en un conjunto de rock. Pero abandoné todo eso por motivos laborales. Después hubo un tiempo, ya de adulto, en que quería dirigir cine. He escrito dos obras de teatro y un guión. Ahora lo único que me gusta es leer, escribir, pasear, viajar de vez en cuando, tomar cerveza con los amigos, cocinar… Cocino un poco, pero nada de platos complicados. Odio la cursilería en la cocina. A mí me gustan las recetas sencillas de la abuela. Dieta mediterránea y todo eso, ya sabes.

¿Crees que Internet y las nuevas tecnologías han cambiado al lector actual? ¿Por qué?

Sí, claro, la gente está leyendo todo el tiempo mensajes, noticias y cotilleos en los ordenadores, en los IPad, en los móviles, en los e-readers, pero a la hora de leer libros creo que la mayoría todavía utiliza el papel.

Hablemos ahora sobre  Escrito en el agua: ¿Es una novela autobiográfica, en qué momento decidiste que había llegado la hora de plasmar tu vida en páginas de papel?

Empecé este libro después de acabar la primera versión de mi novela Una playa muy lejana, en 1995. Cuando uno termina un libro necesita siempre empezar otro y yo no tenía ningún argumento en aquel momento que me motivara lo suficiente. Entonces pensé de pronto que estaría bien plasmar en un texto los recuerdos de mi infancia, antes de que se me olvidaran.




¿Tardaste 5 años en sacarlo a la luz, por qué?

No, tarde 5 años en escribirlo y lo publiqué enseguida. Pero el proceso de escritura no fue continuado. Empecé a escribirlo en 1995, lo abandoné, continué en 1996, volví a abandonarlo y lo retomé diez años después, en 2006. Entonces ya no paré hasta terminarlo en 2009. Pero en 2010 aún volvería a corregirlo, antes de publicarlos en 2011.

En él recoges ciertas vivencias con personajes muy conocidos de la literatura española. ¿Nos podrías avanzar alguna anécdota recogida en el libro?

Sí, bueno, te contaré una anécdota sobre Umbral. Yo le conocí en una cafetería donde trabajé unos meses, antes de ir a la mili. Le entregué el manuscrito de una novelita mía y, cuando volvimos a quedar para que me diera su opinión, nos citamos en una especie de bar americano que había cerca de la plaza de Castilla, en Madrid. Recuerdo que tomé un té, que era la consumición más barata, y Umbral un perrito caliente y una Coca-Cola. Naturalmente, pensé que pagaría él, ya que había tomado dos consumiciones y yo sólo una. Además, él era un tipo maduro, con dinero, y yo un simple adolescente sin un céntimo en los bolsillos. Sin embargo, para mi sorpresa, cuando Umbral acabó de comerse el perrito y de comentar mi manuscrito, me dijo: “Me invitas, ¿verdad?” “Sí, claro”, dije yo y se marchó. Alarmado, conté el dinero que tenía, pues no estaba seguro de poder pagar la cuenta y, milagrosamente, tenía la cantidad exacta. Ni una peseta de menos o de más. Pero entonces me di cuenta de que ya no iba a poder pagar los dos autobuses que debía tomar para regresar a mi casa, que estaba en el otro extremo de la ciudad, así que regresé andando. No me importó tanto caminar aquel largo trecho (unos cuantos kilómetros) como el hecho de saber, a juzgar por las palabras de Umbral, que aún no estaba preparado para ser escritor.

¿No has temido a las críticas o comentarios inoportunos que cuestionasen tu propia autobiografía?

Pues no, y eso que soy bastante sincero y quizá he podido molestar a algunas personas. Pero sabía que en una autobiografía tenía que ser honesto conmigo mismo y decir la verdad. He cambiado los nombres de las personas afectadas, claro, para que, si no son ellas mismas, nadie las reconozca. Sin embargo, en alguna reseña me han acusado precisamente de falta de sensibilidad por sacar a la gente del armario y dar nombres propios. No, Los únicos nombres propios verdaderos son los de algunos personajes conocidos como Francisco Umbral y Gregorio Prieto.

Sigamos por los títulos. ¿Por qué decidiste ponerles esos títulos a tus libros?, siendo Escrito en el agua, quizá, el título menos peculiar de todos ellos.

En la mayoría de los casos, los títulos son frases dichas por los personajes. Incluso en uno de los libros de relatos, todos los títulos de los relatos son frases dichas por los personajes. Es un sistema fácil y divertido de elegir un título. Yo procuro que la frase tenga algo que ver con el contenido de la historia, aunque no necesariamente. El título de mi primer libro, lo elegí al azar. Después de tantear varios que no me gustaban, decidí que abriría el manuscrito por una página cualquiera y que la primera frase que leyera sería el título. Esta es la frase: ¿Alguien es capaz de escuchar a un hombre completamente desnudo que entra a medianoche por una ventana de su casa? A mí me encantó y a todo el mundo le pareció genial.



Escrito en el agua, así como tus anteriores novelas, Y no vuelvas por aquí y Te espero en Casablanca, han sido publicadas por Odisea Editorial, que se define como editorial gay-lésbica.  ¿Significa esto que  están dirigidos a un único público?

No, para nada. Yo escribo para todo tipo de público. De siete libros que he publicado sólo tres novelas tienen personajes específicamente gays, aunque eso no quiere decir que no los puedan leer personas heterosexuales. No son pornografía, en primer lugar, y hay también muchos personajes heteros en dichos libros. Son historias corrientes, como las de cualquier libro hetero, que tratan sobre los malos tratos, sobre la infidelidad, sobre la soledad, sobre las relaciones interraciales… Como suelo decir habitualmente, no existe la literatura gay como no existe la literatura heterosexual. Simplemente existe la LITERATURA, con mayúsculas. Claro que hay escritores gays que escriben historias con personajes gays, pero del mismo modo que hay escritores heteros que escriben historias con personajes heteros y no por ello decimos que existe una literatura heterosexual. Por tanto, y para resumir: creo que existen libros buenos y libros malos, al margen de la tendencia sexual de los autores o de los personajes de sus libros.




¿Han sido encasilladas o en general han sido aceptadas por todos los públicos?

Pues creo que soy leído por todo tipo de público. Y, sobre todo, por las mujeres, a las cuales les encantan mis historias. De repente me entero de que una profesora dio a leer un libro mío a sus alumnos en una universidad de Colombia. O en un colegio de Boston. A veces yo mismo me asombro de lo lejos que llegan los libros. Es cierto que, al haber sido editados algunos de ellos por una editorial gay y ser promocionados y publicitados en los medios gays, son los gays quienes los compran mayoritariamente, pero debo decir que he publicado cuatro libros en otro tipo de editoriales y, en general, quien me lee capta enseguida que tengo un lenguaje universal y que estoy por encima de todo eso. Es decir, que escribo para cualquier lector sensible, sin importar si es hombre o mujer ni cual sea su tendencia sexual.

¿Cómo te organizaste para escribir cada una de tus novelas?

Primero tengo una especie de “iluminación”, como decía Carson McCullers, en la que está el germen de la historia, la idea básica. Esa iluminación viene cargada de una fuerza tremenda, de una energía poética terrible. Es algo muy emocionante. Muy hermoso. Después empiezo a desarrollar mentalmente el argumento, la historia, y la voy dotando de coherencia, de vida. Todo eso lo hago sin anotar nada en ningún sitio. Es imprescindible que yo me crea primero la historia, que la interiorice bien para que, cuando la cuente, me salga del corazón y parezca más real, más auténtica, como si la hubiera vivido realmente. Pero no me pongo a escribir enseguida. A veces pasan meses hasta que me decido a enfrentarme con la página en blanco. En algunos casos he estado casi un año pensando en una historia hasta que, por fin, me decido a escribirla. Eso me ocurrió con Una playa muy lejana, con Y no vuelvas más por aquí y también con una novela que llevo escribiendo desde 1988, una historia de género negro que espero acabar próximamente. Pero también me ha ocurrido que, por postergarlo demasiado tiempo, se me haya pasado la iluminación y se malograra la novela.




¿Tus novelas tienen una historia real detrás?

A veces hay una parte real inicial, pero el desarrollo y la conclusión suelen ser ficticios. En algunos casos lo autobiográfico predomina, como ocurre con Te espero en Casablanca, mientras que en otros todo el argumento es ficticio, tal es el caso de Y no vuelvas más por aquí. En Buen viaje, muchacho el primer capítulo está basado en un hecho real, pero el resto de la novela es pura elucubración.

¿Qué es lo más complicado de la escritura de las novelas?

Lo más complicado es descubrir, una vez que has terminado de escribir la novela, que no has hecho más que empezar. Cuando escribías el primer borrador tú no creías que aquello era un borrador, pensabas firmemente que tenías ya el texto definitivo, tan satisfecho te sentías del resultado. Pero es entonces cuando se te abren los ojos de pronto y empiezas a descubrir, aquí y allá, todo tipo de torpezas, ingenuidades, cursilerías, tautologías, lugares comunes, frases superfluas…. y comprendes que tienes todavía un largo trabajo por delante hasta conseguir que ese libro se parezca mínimamente al que habías vislumbrado en tu iluminación.


¿Cómo fue ese momento de ponerte a escribir la primera frase de tu biografía?

Tenía muy claro que el libro debía empezar con una imagen que siempre me ha obsesionado de mi infancia, una imagen triste, patética en la que me veo a mí mismo sentado en el poyete de la puerta de mi casa, en un pueblo de La Mancha, con cuatro o cinco años, vestido con un pantaloncito corto, de tirantes, y una camisita estrecha que me había hecho mi madre, mientras contemplo a otros niños jugar en medio de una calle polvorienta. Los otros niños me ignoran, no cuentan conmigo para sus juegos, pero tampoco yo desearía jugar con ellos, a pesar de lo cual no puedo evitar sentirme triste. La soledad fue el drama de mi infancia y mi adolescencia. Y yo tenía que reflejar eso desde el principio.

¿Te llevó mucho tiempo escribir cada uno de tus libros?

Depende. A uno le dediqué diez años, a otro catorce, a otros dos cinco. Pero también he escrito algunos libros muy deprisa. Buen viaje, muchacho, que es una novelita corta, en dos meses. Te espero en Casablanca en un mes, la primera versión, que era mucho más corta. Sin embargo, he estado corrigiendo durante siete meses Buen viaje, muchacho para su reedición, ¡siete meses, cuando me costó dos escribir el manuscrito original! La verdad, no me importa tardar veinte años en acabar un libro si el resultado merece la pena. No me importa tanto la cantidad como la calidad. Para el resto de mi vida tengo el proyecto de escribir unos tres libros como máximo. ¿Para qué más? Ya hay demasiados libros en el mundo y nadie los va a poder leer. Deberíamos tener todos un poco más de contención. ¿Para qué sirve escribir tantos libros? Y si fueran buenos, pero la mayoría son basura. Es absurdo. Con tantos libros es imposible separar el grano de la paja. Además, cada día salen cientos de escritores nuevos y todos ellos quieren publicar, como mínimo, un libro al año. Hay autores completamente prescindibles, como Luis Antonio de Villena, que publica desde que empezó a escribir en los años setenta, 3 o 4 libros al año. No digo que alguno no tenga cierto interés, pero la mayoría son chorradas gays, mariconadas. ¿Estamos locos o qué? ¿Adónde vamos a ir a parar? Es un verdadero derroche ecológico. Menos mal que se ha inventado el libro electrónico porque dentro de poco ya no habría sitio en el mundo para tantos libros.


Para los que no conocen tus novelas, ¿por cuál recomendarías empezar? ¿Por qué el lector debería elegirla?

Pues creo que pueden empezar por Buen viaje, muchacho, que es una novelita corta, juvenil, con dos chicos heteros. Es un viaje al fondo de la noche, una especie de cuento onírico que acaba convirtiéndose en una pesadilla. Pero que lean la versión corregida. Ahora mismo está disponible en ebook. En primavera saldrá la reedición en papel.

Actualmente, todos sabemos, que el panorama editorial es especialmente complicado, pero conseguiste que la Editorial Odisea publicara tu novela ¿qué pasos seguiste para conseguirlo?

Yo entré en contacto con Odisea en el año 2000, después de publicar Una playa muy lejana en una editorial de Barcelona. Los de Odisea tienen una revista gay, además de una librería, y mi editora contrató publicidad es su revista y organizó la presentación de mi libro en Madrid en su librería. Después de la publicidad me hicieron una entrevista y comencé a publicar algunos artículos en la revista. Más adelante les entregué el manuscrito de mi siguiente novela, Te espero en Casablanca, y la publicaron encantados. El libro fue reeditado, tuvo éxito y me permitió publicar mis siguientes libros sin dificultad. De hecho, van a reeditar Buen viaje, muchacho sin ser una historia gay.




¿La primera versión de Escrito en el agua que entregaste a la editorial acabó siendo muy diferente de la que se publicó finalmente?

El editor me pidió que acortara un poco el texto pues era bastante largo. Me tomé algunos meses para revisarlo y apenas pude quitar unas treinta páginas que yo mismo consideré superfluas. Por lo demás, soy yo quien impongo mis condiciones cuando publico un libro, con el objeto de que nadie pueda quitar o poner una coma sin mi permiso.

Respecto a la promoción de tus novelas ¿qué haces para que el lector las conozca?

Pues esa es una función del editor. No obstante, yo colaboro también en lo que puedo. Siempre y cuando no implique que yo tenga que intervenir en actos públicos, cosa que odio. No soporto salir en la tele o en la radio, no soporto hablar en público. Ya ni siquiera presento mis libros. Salí dos veces en Telemadrid y una en la SER y dije basta. Sin embargo, no me importa salir en los periódicos, en las revistas o en Internet. No es por nada. Es por mi timidez, supongo. Tengo pavor escénico. En definitiva, no valgo para hombre mediático. Si triunfo algún día, si me hago famoso, me ocultaré en algún sitio como J.D. Salinger. Yo quiero tener éxito, claro, quiero que mis libros sean best-sellers, pero que a mí, por favor, me dejen en paz.

Y ahora hablemos del futuro: ¿Tienes alguna novela ‘esperando en el cajón’ a ser publicada? ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes contar algo sobre él?

Sí, tengo una novela inédita, en proceso de reescrituras, que empecé en 1988 y que confío acabar este mismo año. Se titula Impunidad en la noche y es un thriller, una novela negra, negrísima, con policías, delincuentes, espías, persecuciones en tren, tipos que sacan sus pistolas cuando menos te lo esperas y ese tipo de cosas. Cada libro es un reto para mí y ahora me he propuesto terminar de una vez esta maldita novela negra. En ella, por cierto, no hay ni una sola referencia al tema gay.

¿Qué consejos darías a los escritores noveles que desean que sus novelas sean publicadas?

En primer lugar, les diría que lean mucho. Un escritor tiene que ser, ante todo, un buen lector. No puedes ser escritor si no lees. Y me temo que la mayoría de los escritores jóvenes que salen hoy en día apenas leen. Es absurdo, ¿verdad? Todo el mundo escribe, pero nadie lee. En segundo lugar, les diría que corrijan mucho y que sean muy autocríticos consigo mismos, que no publiquen por publicar, sino cuando estén seguros de que el libro merece la pena. En tercer lugar, les diría que, si lo que quieren es ser famosos, ganar mucho dinero, etc. que se dediquen a otra cosa y dejen de malgastar papel.

Para acabar, si quieres decir algo a los lectores de esta entrevista las siguientes líneas son todas tuyas.

Muchas gracias. Pues me gustaría que los lectores heteros superaran ya, de una vez, sus prejuicios con respecto a lo que ellos llaman “literatura gay” (y me refiero a los hombres, pues sé que las mujeres, mucho más tolerantes, han superado hace tiempo dicho prejuicio). Si yo soy capaz de leer con naturalidad Lolita, Anna Karenina, La romana o cualquiera de esas grandes novelas con personajes femeninos heteros, creo que ellos también deberían leer con la misma naturalidad Maurice, Antes que anochezca o El beso de la mujer araña. Insisto en lo que ya dije antes: no hay libros gays o libros heteros, sólo hay libros buenos o libros malos.

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