lunes, 30 de diciembre de 2013

JOSÉ SARAMAGO, CLARABOYA





Título: Claraboya

Autor: José Saramago

Editorial: Punto de lectura

ISBN: 9788466326872

432 Páginas




SINOPSIS

Amanece en Lisboa. En una mañana de mediados del siglo XX, la mirada del novelista se asoma a la ventana de un vecindario. Se anuncia un día no muy diferente de los demás: el zapatero Silvestre, que abre su taller; Adriana, que parte hacia el trabajo mientras en su casa tres mujeres inician otra jornada de costura; Justina, que tiene ante sí un largo día jalonado por las disputas con su brutal marido; la mantenida Lidia; y la española Carmen, sumida en nostalgias...




Claraboya es el primer libro que José Saramago trató de publicar, pero fue a parar al profundo cajón de un desaprensivo editor. Son esos errores que todos cometemos en la vida y que la mayor fortuna es que ya no estemos para darnos cuenta de ello.


Volviendo a lo que íbamos, fue el primer libro que trató de publicar y paradójicamente el último de ellos que lo consiguió y por lo visto no con su beneplácito. Lo ocurrido con él fue como marcar a fuego su orgullo, es más, el siguiente libro no salió a la luz hasta que pasaros unos cuantos años.


Desde la más pura de las ignorancias me quedo de piedra cuando leo en las primeras páginas que José Saramago era autodidacta y escribió Claraboya robándole tiempo a su familia y a su trabajo como mecánico. Sí, esos fueron los inicios del que acabó por convertirse en Premio Nobel.


Claraboya cuenta la historia de una comunidad de vecinos de lo más variopinta, marcados por las intransigencias y tabús de una época en la que es el hombre el que ostenta el título de patriarca tanto en el uso como en el disfrute, es decir “aquí se hace lo que yo digo y punto”, una época cargada de melancolía y necesidad en todos los aspectos mundanos y del alma.


En esta comunidad encontramos a Anselmo el zapatero y su oronda mujer, que realquilan una habitación a Abel un pobre chico que da tumbos por la vida con el alma envejecida y que acaban por acoger casi como a un hijo.


También tenemos a Lidia, su ocupación: ser amante. Su benefactor la sacó de la calle donde vendía lo único que era suyo, su cuerpo a cambio de piso, comida y dinero, lo recibe tres noches por semana en camisón, lo mima y agasaja sabiendo que por fortuna no se quedará a dormir.


Claudiña es una joven hermosa de 19 años sobre protegida por unos padres que con grandes esfuerzos cubren todos sus caprichos y que pese a “atarla en corto” será la que acabe sustituyendo a Lidia esos tres días por semana.


En otros los otros dos pisos viven una pareja acabada, desilusionados el uno del otro con su pequeño hijo y que cada vez que notan la presencia del otro inician un duro intercambio de reproches. Y dos hermanas con su madre y su tía, que han sobrepasado la edad casadera y que ven en las mujeres mayores su propio destino, la soledad en compañía.


A grandes rasgos estos son los personajes y nosotros los observadores los “voyeur” de las vidas ajenas, a los que el autor dota de la capacidad de juzgar sus actos desde la impunidad.


Claraboya está espectacularmente narrada con un tono melancólico que acaba por impregnar el propio lector, una gran dosis de inconformismo encubierto en tratar de seguir las normas y de ternura, la de un hijo hacia un padre, la de dos hermanas, la que acaba por generar un desconocido como Abel.


 
Nora Bosco

2 comentarios:

  1. A mi Saramago no me termina de convencer. Leí Ensayo sobre la ceguera y me llegó. Creo que no repetiré.jejeje

    Un beso.

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  2. ¡Pues a mi Saramago me encanta! Aún no he leído este, pero espero no tardar :)

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