miércoles, 4 de diciembre de 2013

Encuentro con Inma Chacón, autora de "Mientras pueda pensarte": "Mi intención era hacer muchas preguntas e indagar en el derecho a elegir de todas las personas"








Dice Inma Chacón que siempre aconseja a sus alumnos de Documentación en la universidad que si escribes un libro solo se tiene que ver un 10% de lo que has investigado y aprendido tú sobre el tema de la obra y después de escucharla en el encuentro con lectores que organizó la Librería de Javier en Alcalá de Henares puedo asegurar que cumple su consejo al cien por cien. Porque al leer Mientras pueda pensarte, uno intuye todo el proceso de documentación que la sustenta e incluso se imagina cómo pudo haber sido compartir con las víctimas reales de la trama de robos de bebés todas sus vivencias, pero cuando oyes a la autora hablar te das cuenta de que sabe muchísimo que no se trasluce en el libro, que hay muchos datos que no se ven en la novela, aunque, desde luego, sirve para apuntarla y convertirla en una obra tan sólida como la que es.

Aún así, Inma Chacón habla de su proceso de investigación de esta novela (cuyo germen está ya en Tiempo de arena) explicando que se ha centrado en la parte más documental porque “empecé a hacer entrevistas pero me di cuenta de que quería escribir desde el folio en blanco. He hecho pocas entrevistas porque prefería mirar la historia desde la frialdad de los papeles antes que 'contaminarme' de las historias reales, porque yo lo que quería era escribir ficción”. Y, por algunas anécdotas más que contó a lo largo de la reunión, esta parece ser una constante en su forma de escribir: parte de la realidad pero no deja que el peso de lo que le ha ocurrido a alguien corte las alas de su propia imaginación, de lo que quiere plantearse en la novela, de las preguntas que quiere encontrar al escribir el texto.

Unas preguntas que, en este caso, tienen que ver con cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros si, de pronto, descubriésemos o sospechásemos que podríamos ser adoptados. De hecho, esa fue la primera pregunta que, según explica, se hizo la autora y, por eso, en la novela cada uno de los personajes principales (“¿principales?”, se preguntó en el encuentro. “No sé si llamarlos principales porque al final la novela es muy coral es, como me dijo una de mis primeras lectoras, un circo de siete pistas: hay muchas caras, están pasando muchas cosas al mismo tiempo, sin que eso haga que nos perdamos el espectáculo global”) reacciona de una manera diferente. “En la novela planteo dos personajes diferentes: uno ha sido muy querido por sus padres, no ha tenido ninguna carencia, ni material ni afectiva, mientras que el otro sí las ha tenido. Y justo el que más querido ha sido es el que quiere saber y está convencido de que ha vivido una mentira, mientras que el otro prefiere no saber. En el libro me hago eco de esas dos posibilidades, porque cada persona reacciona de una manera y porque es verdad que todos tenemos derecho a saber pero también es verdad que todos tenemos derecho a callar. Lo que me interesaba era mostrar esas diferentes formas de enfrentarse a una misma situación”.



UNA VIDA ASENTADA SOBRE ARENAS MOVEDIZAS



Además, Chacón profundiza no solo en ese primer paso de querer saber o dejarlo correr sino en qué supone enterarte de que quienes crees que han sido tus padres hasta el momento no lo son. “Construimos nuestra identidad en base a lo que somos y a lo que hemos vivido y sin embargo, ahora, con esta trama, resulta que hay personas con cuarenta o cincuenta años que tiene que volver a plantearse quién soy, que ven cómo sus cimientos se resquebrajan y que su vida se asienta sobre arenas movedizas”, explica la autora. Y eso es justo lo que le ocurre a Carlos, uno de los personajes principales de la obra y uno de los que ejerce de narrador en determinados pasajes de la novela: “Carlos es un personajes cínico, que ha creado una coraza contra los sentimientos de los demás y que cree firmemente que somos lo que hacemos de nosotros mismos. Y, sin embargo, se encuentra con que no sabe quién es. Es como la historia que escuché de un hombre de 80 años, ya en el tramo final de su vida, que por fin encuentra a su madre, claro, fallecida ya... y por fin consigue la paz. '¿Qué cambia el hecho de conocer los datos, porque ni siquiera llegó a conocerla, de su madre biológica?', le preguntó alguien. 'Pues lo cambio todo', respondió él. 'Ahora sé quien soy'”.

La cuestión sobre quiénes son el padre y la madre en un caso de adopción, si los padres biológicos o los padres adoptivos, dio mucho juego en el coloquio, sobre todo, gracias a la intervención del también escritor Juan Vilches (autor de Te prometo un imperio, recientemente galardonada con el Premio de Novela Histórica Ciudad de Cartagena), quien estudió en su tesis doctoral aspectos relacionados con la afiliación biológica y la atribución de la paternidad según la ley vigente. En este sentido, Vilches explicó que si una mujer está casada, automáticamente se atribuye su descendencia a su marido, aunque tanto ella como el padre biológico acrediten lo contrario. “Ni siquiera el Estado está muy interesado en clarificar estos temas, quizá por una cuestión de paz social”, aseguró Vilches, a lo que Chacón respondió que “si no se quiere investigar la filiación de una madre soltera a quien se protege es al padre”. Y recondujo el debate hacia los casos de bebés robados asegurando que “hoy en día se siguen poniendo muchas trabas a esta gente. ¿A quién se está protegiendo? No creo que sea tan difícil. El problema es que hay apellidos muy conocidos en la trama”.

Para Chacón, los verdaderos padres son los que ejercen, aunque también se mostró partidaria de la verdad biológica: “¿a quién no le gusta conocer su árbol genealógico? No cambian los afectos si descubres que eres adoptado, pero sí cambia el enraizamiento”.



AÑOS DE MENTIRAS



Cuando leí la novela, y así lo comento en la reseña, pensé que al retrasar la historia que cuenta hasta 1930, de algún modo la autora ligaba la trama y la situación política e ideológica de España, a pesar de que la ocultación y la falta de reconocimiento de los hijos nacidos de madres solteras se ha dado siempre. En cierto modo, Chacón también sitúa el origen de la trama en ese determinado ambiente, aunque es cierto, como apuntó Vilches en el encuentro, que tramas parecidas se han dado en otros países, como Australia o Alemania, tras la segunda Guerra Mundial y todos los hijos fruto de violaciones que luego fueron adoptados en Estados Unidos. “No he hecho una investigación científica, he hecho una investigación periodística o literaria, y conozco las diferencias... pero para mí, la tesis de la que estoy convencida y que defiendo en la novela es que si no se hubiera dado ese primer entramado en las cárceles con los niños de las republicanas, no se hubiera dado nada de todo lo demás”, aseguró Chacón.
Tras la investigación llevada a cabo, para la autora de Mientras pueda pensarte son tres las causas que dieron lugar a la trama de robos de bebés: “en primer lugar, un factor social que se ha dado siempre: los prejuicios contra las madres solteras. En segundo lugar, un factor ideológico: Vallejo-Nájera elaboró un estudio perverso en el que asociaba el republicanismo y la enfermedad. De ahí que a las madres republicanas que daban a luz en las cárceles se les quitaran los hijos, porque creían que así no se contagiarían. Todos esos niños, junto a un tercer factor, que sería el baby-boom de los años 60, dieron lugar a un gran número de adopciones que hizo que España empezara a ser conocida como un lugar en el que era fácil adoptar, incluso en el extranjero. Así que empezaron a llegar muchos padres demandando niños... tantos, que comenzó el mercadeo de bebés y, cuando el número de padres fue más grande que el de niños, la trama de robos y adopciones irregulares”.

Hablando de la trama, era imposible no tratar el tema de cómo puede alguien involucrarse en algo así. La pregunta hacía referencia a cómo puede ser que madres y matronas participasen en una trama que consistía en dejar sin hijos a otras madres pero la incredulidad se hizo extensiva a todos los miembros de tal ignominia. “Resulta incompresible que alguien pueda participar en estas tramas, sobre todo, que una mujer se preste a algo así”, comentó Chacón, quien añadió que, para ella, todos estos robos y ventas de bebés, así como cada vez que alguien separa a un hijo de su madre, cuando ella no quiere, por motivos ideológicos o políticos o religiosos es un caso más de violencia contra las mujeres. “En la novela, las mujeres son víctimas pero los hombres también. Para mí todo esto es una variante de la violencia machista. Pero pensad que para que haya una matrona que participe en esto tiene que haber antes un médico que firma y una mente perversa, como la Vallejo-Nájera, que llegue a las conclusiones peregrinas a las que llegó él. Una mente perversa y unas condiciones ideológicas que permitan que todo esto se lleve a cabo. Y no solo que se lleve a cabo, sino que se extienda como se extendió y, lo que es peor, que a día de hoy continúe impune”. 

De hecho, uno de los aspectos del caso que a Chacón le parecen más sangrante es que en España no solo no se haya pedido perdón a las víctimas, “como sí se ha hecho en Australia, por ejemplo, es que aquí el Estado se lava las manos. En Alemania se asume y se reconoce el pasado y aquí se tiene miedo del pasado”. 



HOMENAJE A DULCE



Hablando de ese silencio de la justicia y de las instituciones hacia las víctimas de la trama, le comenté que a mí el diálogo roto de María Dolores con los jueces, ese diálogo sin respuestas que se acaba convirtiendo en mero monólogo, me había recordado mucho a la técnica narrativa que utilizó su hermana Dulce en Cielos de barro con Antonio y el inspector de su caso, a lo que contestó que en todos sus libros hay al menos un homenaje consciente a Dulce y que, por supuesto, era muy consciente de que estaba pensando en su hermana cuando escribía esa parte. “'Cielos de barro' es, para mí, la mejor novela de Dulce y claro que estaba pensando en ella cuando escribí esa voz narradora a una persona ausente. Pero seguro que hay otras cosas de las que no me doy cuenta, porque Dulce siempre está sobrevolándome cuando escrito, es normal que haya cosas de Dulce en mí, tiene que haberlas, porque hemos vivido lo mismo y nos hemos querido a rabiar”. 

Uno de esos homenajes es incluir un verso en sus novelas. “Dulce siempre lo hacía y yo lo sigo haciendo en su honor”, explicó. En este sentido, y aludiendo al verso que da título a la novela, Chacón explicó que le costó mucho encontrar un título para esta obra: “se me ocurrieron muchos, pero los descarté. Luego busqué algún verso en uno de mis poemas y tampoco lo encontré. Al final, lo encontré en un homenaje que se le dio en Badajoz a Ángel Campos Pámpano”. "Mientras pueda pensarte/ no habrá olvido" dice ese verso y todos los presentes coincidimos en que era un título perfecto porque cualquiera que pase por esa situación pensará que mientras recuerde a su hijo, o dude de que murió, como le dijeron, o mientras un hijo imagine a una madre y qué ocurrió para que lo abandonase, si es que le abandonó, siempre estarán presentes el uno para el otro.

Al mencionar a su hermana, Chacón recordó sus dudas cuando comenzó a publicar: “sabía que mi salida a la literatura iba a ser difícil. Me daba miedo que pensaran que quería ocupar el lugar de mi hermana. Y un día, hablando con su hija, que es una de mis primeras lectoras, a quien confío yo la primera versión de lo que escribo, me dijo: 'no tienes que preocuparte. Escribís de forma muy diferente: mi madre vivía en las nubes y bajaba a la tierra para escribir y tú vives en la tierra pero subes a las nubes para escribir'. Y es verdad: Dulce era desgarradora y más poética y yo huyo de la poesía. Pero es cierto que Dulce siempre sobrevuela por donde yo estoy escribiendo”.

El anfitrión del evento, Javier, decidió dedicar el encuentro a Dulce, ahora que se cumplen diez años de su fallecimiento. Chacón no pudo evitar emocionarse con el gesto y la referencia a su hermana aunque, en el fondo, toda la reunión fue bastante emotiva, cargada de reflexiones sobre los sentimientos, sobre el abandono que sienten los adoptados, su búsqueda, o su rechazo a buscar a sus padres biológicos, sobre los motivos de una madre para dar en adopción a su hijo o para rehusar buscarlo, sobre el mundo rural, sobre la falta de apoyo a las víctimas de la trama y el tratamiento que hacen de sus casos algunos medios de comunicación, sobre qué piensan de la novela algunos de los afectados que la han leído... En definitiva, una tarde de lo más provechosa y emotiva en la que Chacón demostró que ha cumplido su intención primera cuando comenzó a escribir la novela: hacerse preguntas y generar preguntas. Y, sobre todo, “ser muy respetuosa y delicada con el tema. He tratado de abordar otros asuntos, además del robo de bebés, como el desarrollismo, un pequeño homenaje a la historia de la televisión, el mundo rural, la burbuja inmobiliaria, el mundo de la publicidad... Pero sobre todo me interesaba hacerme preguntas y tratar de indagar sobre el origen de todo esto”.

No seguimos leyendo. 





Lidia Casado






Fotos: Lidia Casado y La Librería de Javier

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