sábado, 25 de mayo de 2013

USE LAHOZ, EL AÑO EN QUE ME ENAMORÉ DE TODAS




FICHA TÉCNICA

Autor: Use Lahoz
Título: El año en que me enamoré de todas
Editorial: Espasa
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 303
PVP: 19,90 €



USE LA HOZ

Nunca había leído nada de Use Lahoz, pese a que no es esta la primera novela que publica.

De él nos dice la solapa interior del libro:
«Use Lahoz (Barcelona, 1976) es autor de Los Baldrich, novela aplaudida por crítica y público por la que fue nombrado Nuevo Talento FNAC 2009, y de La estación perdida, distinguida con el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2012.
Ha publicado los poemiarios Envío sin cargo y A todo pasado y es coautor de Volverán a por mí, obra galardonada con el Premio La Galera Jóvenes Lectores 2011.
Colabora habitualmente en El Viajero, suplemento semanal del diario El País, y en otros medios nacionales y latinoamericanos.»


ARGUMENTO

«Camine hasta Bastilla y cogí el metro para llegar cuanto antes a casa y terminar la maleta. Así empezó el mejor año de mi vida. Y por más que hayan pasado varios desde entonces, para mí aquel aún no ha terminado.
Era febrero de 2005» (Página 15)

Sylvain Saurin es un joven parisino de madre española a punto de cumplir los treinta años. Como es bilingüe recibe una propuesta de trabajo de un periódico de esos que se reparten gratuitamente para ir a trabajar a Madrid.
Pese a que el trabajo está mal paga, decide aceptar la propuesta e irse a vivir a Madrid. Entre otras cosas porque allí está viviendo ahora Heike Krüger, su exnovia alemana. Una página de su vida que Sylvain se niega a pasar, un capítulo que no quiere dar por cerrado, por lo que su viaje a Madrid es un intento desesperado de reconquista.


Nada suele salir como nos lo proponemos y el hallazgo en la escalera de su casa con un manuscrito que contiene una bella historia de amor, va a cambiar su moda de plantearse la vida.


LA NOVELA

El año en que me enamoré de todas es Premio Primavera de Novela 2013, un premio que desde 1997 en colaboración con Ámbito Cultural, concede la Editorial Espasa.

Voy en primer lugar a referirme al título de esta novela, que considero un error porque lleva a confusión al posible futuro lector, pues da a entender que el libro tiene una temática diferente a la que realmente nos va a presentar. El título está tomado de una frase que aparece al final del libro y que dice El año que amé a todas las mujeres presentes en...
No es lo mismo. No se trata de las andanzas amorosas de un casi treintaañero, que parece que se pasa un año como las mariposas picando de flor en flor, de mujer en mujer. En realidad el protagonista está obsesionado con una única mujer que le dejó y que le ha marcado de tal modo, que está obsesionado con ella, incapaz por ello de ver más allá de su propia nariz.

Tras unas páginas iniciales de esas en que pensé que me iba a encontrar un libro cargado de frases bonitas, un poco en plan autoayuda, pasé a quedar totalmente desconcertado, pues parecía que el autor había reinventado el género chick-lit, un género claramente femenino, con mujeres como protagonistas, para hacer lo mismo pero con hombres.

Y tendríamos así un hombre, Sylvain Saury, un profesional del periodismo, aunque por eso de la crisis tenga que malvivir con una vida sin mucho futuro, a punto de cumplir los treinta años, pero con una mentalidad casi de adolescente. A punto estuve de dejar el libro, porque por más que la vida real esté lleno de ese tipo de personas con treinta años que viven al día como la cigarra, cual modernos Peter Pan en un mundo precario en el que continúan adelante a base de sexo y alcohol los fines de semana, viviendo al día porque el futuro les es negado, anclados en una perpetua adolescencia, no me apetece nada ponerme en la piel de uno de esos protagonistas.

Afortunadamente la vida de y el discurrir del libro cambian radicalmente cuando encuentra el manuscrito de un futuro libro que como tal nos es poco a poco introducido en la novela. Esta si que es una historia interesante, diferente, original: el amor de un niño enamorado de su profesora que se fija como objetivo llegar a casarse con ella, un empeño en el que no cejará con el paso de los años.
Esta historia sirve al autor para mostrarnos dos concepciones totalmente distintas de la vida, en dos personas de la misma edad pero en la que uno parece un crío y el otro casi un viejo.

Por cierto, mucho más adecuado hubiera sido el título de la novela que encuentra: Abierto por amor.

Que personajes más dispares Metodio y Sylvain. Metodio que hace honor a su nombre:
«Metodio es un nombre griego que significa el que sigue su camino siempre hacia adelante, con método, con perseverancia, con tenacidad, que no se doblega jamás. Y yo soy así. Yo nunca me rindo.» (Página 173)

Metodio y Sylvain tienen la misma edad. Pero mientras Sylvain tiene un trabajo precario, sin un euro de ahorros en el banco y un presente sentimental que es una ruina, Metodio tiene un próspero negocio propio, una buena casa y una familia en la que no falta una hija adoptada.

Al margen de una pequeña incursión en París, el escenario en el que transcurre la novela, con frecuentes paseos por otra parte de Sylvain es Madrid. Un Madrid por el que disfruta paseando, algo que no tiene muy difícil pues se instala en casa de unos amigos en la calle Rodríguez San Pedro, que para los que no conozcáis Madrid está en el barrio de Argüelles.
Un Madrid que pese a haber nacido en Barcelona, el autor parece haberse pateado a conciencia y del que en las páginas de esta novela destila una curiosa relación amor-odio (más amor que odio):
«Madrid es el lugar al que llega gente cargada de sueños y del que luego se va saturada o no se va.» (Página 27)

IMPRESIÓN PERSONAL

Cuando publicaron esta novela me entró enseguida por los ojos. Una de esas novelas que la publicidad consigue venderte muy bien. Tras leer las primeras reseñas, mi interés decayó un tanto, pues veía que no terminaba de entusiasmar a los que la habían leído. Por eso cuando finalmente cayó en mis manos, el listón ya había bajado mucho. Afortunadamente, porque si no la decepción hubiera resultado tremenda.
Y aún con eso, tras la lectura de los primeros capítulos estuve a punto de abandonar su lectura. No me gusta el chcik-lit. Y esta novela parecía chick-lit para hombres, por más que en la contraportada digan que es una comedia romántica. Romántica tal vez, pero yo no vi la comedia por ninguna parte.

Afortunadamente aguanté un poco más, porque entonces apareció el manuscrito que lleva por nombre ”Abierto por amor” y la novela comenzó a ganar muchos enteros. No es una cuestión de que estuviera mal escrita, ni mucho menos, sino que la temática tal cual se desarrollaba hacía que la historia no me interesase para nada, algo que cambia con la introducción de dicho relato.


Un relato que además supone un cambio total en el registro hasta el que hasta ese momento se desarrolla la historia. Un personaje distinto que cuenta su vida en primera persona, de un modo totalmente diferente a como hasta ahora venía hablando Sylvain. Una demostración de que no es cuestión de que no me gustase como escribe Lahoz, sino que simplemente no me atrae esa historia.

Es de agradecer que una historia vaya de menos a más, porque la sensación que tienes al acabar el libro es otra, hace que valores la novela más alto. El principio no hubiera llegado al aprobado.


De todos modos es una visión muy personal, que deriva de mi nulo gusto por ese tipo de literatura. He sido de los pocos que ha abominado públicamente de La vida imaginaria de Mara Torres y el principio de El año que me enamoré de todas parecía ir en esa línea.

Mi puntuación final no es alta. No puede serlo, porque se acerca mucho al tipo de libros que no me gustan, pero probablemente si no partes con un listón alto y te gustan las novelas “románticas”, probablemente disfrutes mucho con este libro, que justo es reconocerlo, en ningún momento se hace pesado.


Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


VALORACIÓN: 7/10

CITAS



Os dejo alguna de las perlas que podéis encontrar en esta novela:

«El corazón está para usarlo. No lo dejes en barbecho.» (Página 14)



«La paciencia es un invento de los adultos. Socialmente está mejor vista que la bebida, la defienden los que ya no pueden tener más que paciencia. No hagas caso, tú, sin miedo; lo importante es que llegues a mi edad con vivencias de las que arrepentirte.» (Página 14)



«El amor trae un defecto de fábrica: se quiere a quien te llena un vacío.» (Página 14)



«Para que te abran las puertas en este mundo hay tres palabras: por favor, gracias y perdón.» (Página 43)





Reseña realizada por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/) para Momentos de silencio compartido

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