miércoles, 8 de mayo de 2013

ENTREVISTA AMAYA ASCUNCE: “Son recetas para que aprendas a comer como una persona normal”








Tras el éxito de Cómo no ser una drama mamá. Las 101 frases de tu madre que juraste no repetir, la editorial propuso a la autora elaborar un libro de recetas. La Nena no lo vio nada claro: cocinar nunca había sido su fuerte y meterse en la cocina con la drama mamá… quizá era pedir demasiado. Acercarse un poco más a cumplir su sueño de tener una casa en la playa fue el acicate necesario para embarcarse en esta aventura en la que el drama está omnipresente. Y el humor, claro está. Porque más que un libro de recetas, es una auténtica obra de aprendizaje, en la que se explica el camino hacia la receta, el momento de su elaboración y el resultado (cero intoxicados, lo cual ya dice mucho de las buenas mañas pedagógicas de la drama mamá). Una obra para reírse a borbotones.

- He de decir que he sufrido una profunda decepción leyendo este libro: ¡no he encontrado la famosa receta de lentejas en bocadillo que sorprendió al mismísimo Rey Baltasar!

- No, no está. Hay lentejas, pero sin pan. No está porque esa receta no se la recomiendo a nadie, es un asco horrible: comerse unas lentejas en bocata… Pero no creas que aquella fue la única vez que he comido lentejas en bocata.

- Este libro ha servido para reunir a la Nena y a su drama mamá en la cocina. No quiero ni imaginarme cómo acabaría la pobre cocina….

- No la he quemado, así que está claro que he madurado. Y puedo decir que hemos medio sacado adelante este proyecto en el que he aprendido a cocinar. No mucho, pero bueno… Y sobre todo, lo hemos pasado muy bien. Pero no te creas que he aprendido mucho. Es lo que dice mi madre: “donde no hay mata, no hay patata”.

- No se ha producido ningún accidente, ¿no?

- No, no ha habido accidentes, ni intoxicaciones, ni una sola diarrea…

- No ha habido que pagar daños y perjuicios a nadie…

- No, de momento a nadie. Hemos tenido que tirar alguna receta que no se podía comer, pero, por lo demás, todo bien.

- Al final, os atrevisteis a cocinar 21 recetas “fáciles y resultonas”

- (Risas) Eso es lo que dice mi madre. Cuando una madre te dice que una receta es fácil… eso es mentira. Empiezan a decirte lo que tienes que hacer… y tú ya te has perdido. A la segunda cosa que dice, ya no te parece fácil. Así que lo de fácil es relativo. Pero, bueno, son recetas sencillas: son lentejas, pochas, mejillones al vapor… Cualquier persona sabe cocinar unos mejillones al vapor. Arroz con chorizo… No, no son nada complicadas. Hay como dos o tres cosas que son un pelín más complicadas, por si algún día tienes una cena o algo así. Son para que aprendas a comer como una persona normal, como diría mi madre.

- Fíjate que mi caso es el contrario al vuestro: yo soy a la que le gusta cocina y mi madre estaría encantada de que le dejase lleno el frigorífico de tupers cada vez que voy a verla. Lleva tanto tiempo sin cocinar que yo creo que se le ha olvidado. ¿Este es un buen regalo para mi madre?

- Sí, sí. Es un libro para cualquiera que no sepa cocinar. Aunque, bueno, tiene ese toque maternal… de madre que te fustiga cuando te pones a cocinar.

- ¿Qué es lo que mejor se te dio?

- … Si te digo la verdad, los pimientos rellenos. Pero porque no hay que cocinar (risas), van rellenos de una mezcla como de ensalada, lo único que hay que hacer es hervir huevo. Me resultó muy sorprendente porque tú piensas “pimientos rellenos” y yo veía el plato cuando lo servía mi madre y es super resultón, tú lo pones encima de una mesa y la gente te dice: “¡madre mía, lo que has hecho!”.Y es super fácil, solo tienes que cortar todo finito y meterlo ahí dentro sin romper el pimiento. Que, bueno, alguno rompimos… Y luego lo que me ha encantado es la tortilla de patatas porque me he quitado una espinita: después de haber hecho una con mantequilla, en Inglaterra (que allí la familia todavía tiene que estar horrorizada cada vez que oigan en la tele que en España se come bien y que se come tortilla de patata, con la marranada que es la tortilla de patatas, dirán ellos) que ahora me salga medio decente, es un orgullo.

- ¿La tortilla de patatas con mantequilla en vez de con aceite de oliva es la peor receta que has preparado? 




- Nooo. Las ha habido peores. Las pochas fueron muy difíciles. Solo pelándolas ya nos tiramos un buen rato mi madre y yo, nos cabreamos, las pochas se rompían… yo qué sé. Eso fue un follón. Así que esa no fue fácil. Y luego hay otras que ni me ha dejado prepararlas, lo explico en el libro: yo miro y ella las hace. O las hace mi novio. Además mi madre hace esta cosa que es, cuando se está cabreando conmigo, le cuenta la receta a mi novio y es él el que aprende a hacer la receta y no yo. Pero luego hay otras recetas que me han sorprendido mucho porque tú dices: “Torre laminada de patata con foie de trufa” y piensas “¡ostras, qué difícil!”. Y no es nada difícil, es una tontería. Una tortilla de patata es mucho más complicado.

- Es como cuando vas a los restaurantes y ves cosas con nombres complicadísimos y luego son tontería… o como el tema de las deconstrucciones.

- Bueno, a mi la tortilla de patata siempre me sale deconstruida. Lo he dicho siempre. Así que no se qué andan haciendo en el Bullli porque esto… hay gente que nos sale natural.

- ¿Come mejor la Nena de un tiempo a esta parte?

- La verdad es que… no. He engordado. Desde el verano he engordado cuatro quilos. No sé si habrá sido el experimento o los nervios de estar escribiendo un libro, o con la cocina todo el rato a vueltas… el caso es que me ha dado por comer más. Pero bueno, con la promoción de este libro perderé dos quilos, así que vamos equilibrando.

- Y yo que pensaba que te ibas a estirar con un cafetito y unos canutillos de crema…

- Esos sí que están buenos. Esos los hace mi abuela y están exquisitos. Es más, vine ayer de Pamplona y este fin de semana mi madre me ha hecho canutillos de crema. Pero tenía disgusto la mujer porque la crema no le había salido muy densa.

- Cómo no ser una drama mamá fue un fenómeno el año pasado… Hasta agenda creo que editasteis a final de año, ¿no?

- Sí, sí. Hicieron agenda, se tradujo al portugués, hicieron un bloc de notas, lo compró Círculo de Lectores y ahora sale en edición de bolsillo así que soy una jodida afortunada del mundo editorial en este momento.

- ¿Cómo has vivido este boom, inesperado supongo?

- Yo… un poco alucinada, la verdad, porque cuando presenté el libro a Planeta yo me daba con un canto en los dientes con publicar, con que mis amigos y mis familiares pudieran comprar el libro. Eso ya me parecía la leche y de repente… Lo que fue un boom fue la promoción, fue muy bestia: a todo el mundo le vino bien en aquel momento, las cosas de la madre, Ana Rosa, Hilario Pino… A mí me volvió un poco loca todo eso, también por salir del armario y dar la cara. Para mí ha sido la leche. La verdad es que me ha dado una cantidad de alegrías y me sigue dando una cantidad de alegrías… Gente que me escribe, que te dice que se ha meado de la risa, que se lo ha regalado a su madre, que su madre le ha regañado pero que luego lo ha leído y se ha reído mucho, y me escribe la madre… No sé, me ha parecido todo la leche.

- Coincidió también con la publicación de otro libro parecido: Blog de madre, de Eva Quevedo. Yo los leí los dos seguidos, en la playa… y la gente me miraba mal de la risotadas que soltaba.

- Sí. No conozco en persona a Eva, pero hemos hablado por Twitter alguna vez y me parece un encanto. Y ahora van a salir un montón otra vez. Yo ya tengo el de mamá en Alemania y me leeré también el de padres no ñoños y seguro que me río.

- Y tu santa madre… ¿cómo lo lleva? Porque para los lectores es difícil asumir que tú no eres la Nena ni tu madre es la drama mamá, que una cosa son las personas y otros los personajes, exagerados y divertidísimos, de los libros (aunque tengan sus puntos en común, claro)

- No, la gente no distingue nada bien. Me lo dice mi madre, que la para la gente por la calle y le dice: “Oye, pues yo no me imaginé que fueras tan así” y yo le digo “pero tan así… ¿cómo?” y ella me dice “pues eso digo yo, que no sé qué se pensarán. Pues tan así, me ha dicho” (risas). Mi madre me ha dicho que deje de escribir sobre ella y que me ponga a escribir cosas serias ya, que la deje en paz. Pero bueno, no la hago mucho caso. Como ella tampoco me lo hace a mí… Pero yo creo que en el fondo se siente orgullosa. En el fondo, todo esto no deja de ser un homenaje a todo lo que me ha influido, de ella y de mi padre, a mi educación y una muestra de todo el respeto que tengo por todo lo que me han enseñado y de lo consciente que soy de que mucho de lo que soy yo y de lo que me pasa en la vida es gracias a su esfuerzo. Porque me imagino que la educación es un esfuerzo.

- Como lector es un gustazo ver la relación que tenéis.

- Pues la que tiene todo el mundo, a bronca pelada, ¿no?

- No creas…

- ¿Tú no discutes con tu madre?

- No, la verdad es que no hemos discutido mucho nunca. Tenemos nuestras épocas pero, así, en general… ¡Y que conste que no digo que envidio que tu madre te eche broncas!

- Jo, pues qué suerte tienes, porque a mí me echa cada bronca… Hombre, desde que he publicado los libros estamos más suaves. Discutimos igual pero, al final, todo tiene un punto cómico y estamos en mitad de una discusión y le digo “¡mamá, que lo pongo en el blog!” y ella “¡Ni se te ocurra!”. Y otras veces me regaña y me dice “Vas y lo pones en el blog”. Entonces, como que le quitas seriedad a la bronca. Nos hemos reconciliado un poco gracias a todo esto.

- Aventuras editoriales al margen, el blog continúa su andadura y, aunque el humor y esa forma de hablar con tanto desparpajo siguen siendo señas de identidad, lo noto un poquito más serio… un poco preocupado por lo que ocurre, un poco más combativo con la realidad en la que vivimos.

- Jo, es que la vida está muy seria. A veces me parece una frivolidad andar hablando de chorradas. A veces veo la tele y es que me entran ganas de llorar, como el otro día viendo el programa de Salvados sobre el metro de Valencia. Pues no me dan ganas de ponerme a escribir una tontada. Y en cambio hay veces que pienso que a lo mejor estas tontadas sirven para hacer ruido sobre cosas que son más importantes. Aunque bueno, el último post es sobre una tontada. No lo sé. Sí me está costando más. También… es que llevo cuatro escribiendo sobre lo mismo. Igual es una manera natural de cambiar hacia otras cosas.

- De todos modos, se agradecen las risas que nos haces echar.

- Sí, me lo dice mucha gente. Muchos me echan la bronca por lo seria que me estoy poniendo.

- Sientan bien esas risas sobre todo porque es un tema muy cercano, porque madres… todo tenemos una.

- Sí, todo el mundo se siente identificado.

- Y no te quiero ya ni contar cuando eres madre y te sorprendes diciendo o haciendo cosas que jamás pensaste que llegarías a hacer o decir.

- Yo lo he dicho muchas veces: me voy a acabar tragando todas mis palabras. Cuando tenga un hijo me tendré que tragar todo lo que he dicho. Me han escrito tantísimas personas diciéndome que luego voy a repetir lo que tanto he criticado en el libro… Pero lo que más me asombra es que todo esto funciona también en otros idiomas: en los países que compartes idioma, pues bueno, pero que en inglés se digan las mismas frases… Y se dicen las mismas frases de madre.

- ¿Qué te dijeron Javier Urra y la Super Nanny cuando les ofreciste participar en tu libro?

- Bueno, yo se lo ofrecí a mucha gente más y ellos fueron los únicos que dijeron que sí. Fueron muy majos, los dos se animaron enseguida y me echaron una mano… pero iban con mi madre. Sobre todo Javier Urra. ¡Iba clarísimamente con mi madre! Igual no con los modos, pero la filosofía era exactamente igual. Y la Super Nanny, también. No compartía el rollo dramático, el rol de drama mamá, esa especie de temperamentalidad... pero le daba la razón. Yo dije: “yo a estos no los presento”. Porque encima seguro que mi madre ahora me dirá “lo dice la Super Nanny” cuando me eche la bronca.

- Una de las cosas más sorprendentes de libro es el factor de reconocimiento, ese “yo he vivido mi experiencia personal con mi madre pero en el fondo… es la misma que la tuya, o ese episodio es calcado al mío”.

- Te lo digo en serio, ahora porque ya me he acostumbrado pero recuerdo los primeros meses del blog, que yo escribía sobre mi madre, que era una pesada… y resulta que todo el mundo es igual de pesado. Es más, el otro día me llama mi madre… estábamos viendo a Javier Cámara en no sé qué programa de la tele y, al terminar la entrevista, dice Javier Cámara: “¿he metido la pata en algo, he hablado de más? Es que luego me llama mi madre y me echa unas broncas…”. Y en ese momento me llama mi madre por teléfono y me dice: “¿estás viendo a Javier Cámara? Para que luego digas que soy yo. ¡Somos todas iguales!”. Pues también es verdad. Te tranquiliza un poco. Una de las cosas más sorprendentes que he vivido ha sido una muchacha que contaba en el blog que ella quería una Botibota para Reyes y que su madre le había atado una cuerda a un tetrabrick y así la mandaba a la plaza. ¡Y yo me quejaba de no tener Barbie! Todos estamos estado en lo mismo.

- De todos modos, yo creo que también enganchas mucho por las referencias, pues eso, a juguetes, a experiencias… referencias temporales que muchos compartimos.

- Es que yo creo que en este momento hay un boom de la nostalgia: la web Yo también fui a EGB, ahora ha salido también un libro… No sé si es la edad, que cuando llegas a los treinta y cinco te entra esa nostalgia, o es cosa del tiempo en el que vivimos, pero sí veo mucha nostalgia. Y, sobre todo el primer libro, recupera mucho de esa niñez. Fue un esfuerzo de memoria muy grande pero también el blog me retroalimentaba porque escribía algo, alguien contestaba y eso me hacía recordar otra cosa. Es un ejercicio de recuerdo que a mí me ha encantado.

- Hay un boom de la nostalgia pero también de este tipo de libros.

- Sí, de la maternity-lit, que los llaman. Yo creo que vamos copiando el modelo de Estados Unidos solo que con dos años de retraso y esto ha estallado ahora en España. Cuando yo empecé el blog, pensé en un libro antes (“¡mira qué libro más tontorrón para que se venda el día de la madre y yo me forre”, pensé) pero escribir un libro requiere mucho tiempo, mucho esfuerzo… así que empecé por un blog, que también te obliga a ir escribiendo, porque la gente te lee y hasta cierto punto de exige. También creo que los que salieron el año pasado funcionaron y las editoriales ahora están explotando este filoncito. De todos modos, el blog me parece un buen medio, porque permite a las editoriales ver cómo escribes, tu estilo, tus temas, la gente que te sigue… Y a ellos les viene bien que ya tengas un cierto número de lectores, porque supone un cierto número de ventas. Pero también creo que el tiempo irá limpiando todo esto. Igual salgo yo perjudicada, pero creo que al final quedará quien realmente le gusta a la gente.

- ¿Qué será lo próximo? ¿Guía del perfecto planchado? (Confieso que a mí me vendría de perlas)

- Quita, quita. Yo es que no tengo para planchar. No lo pongas, porque el día que mi madre se dé cuenta de que no tengo ni tabla de planchar decente… Si es que yo plancho muy poco, muy poco, muy poco. Planchar es el mal.

- Yo es que soy más de tender bien.

- Yo soy de comprar ropa mirando que no se tenga que planchar.

- Cuéntame, entonces, qué será lo siguiente.

- Pues estoy intentado escribir una novela. A mí escribir me gusta, lo llevo haciendo toda la vida como hobby. En realidad la había empezado antes de este segundo libro. Me lo propusieron, me hizo gracia… y lo hice y aparqué lo otro. Pero el día que entregué esto, me puse con lo otro. Tenía ganas de cambiar. Tampoco sé si saldrá, porque escribir una novela es algo muy complicado. El primer libro tenía un estructura mucho más sencilla, este segundo es un pelín más complicado, porque ya tiene una línea temporal, más evolución… Pero una novela es complicado. Ahora, yo voy a seguir escribiéndola. Y, si no me canso antes, la terminaré, pero ya veremos si eso es decente para publicar.



Lidia Casado

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