jueves, 9 de mayo de 2013

AMELIA NOGUERA, PROMÉTEME QUE SERÁS DELFÍN





FICHA TÉCNICA



Formato: Versión Kindle

Tamaño del archivo: 354 KB

Uso simultáneo de dispositivos: Sin límite

Editor: Amelia Noguera


Precio Kindle:

2,98 €





Cuando esperaba la publicación de la tercera novela de Amelia Noguera, una novela que ella misma dice que le ha salido un novelón de muchas páginas, por sorpresa me encuentro con que antes de esa esperada novela acaba de publicar en Amazom Prométeme que serás delfín.

Iba a comprarla en Amazom pero la propia autora me la envió por correo. No tenía intención de leerla hasta dentro de un par de semanas, pero empecé a leer el principio para ver de qué iba y... ya no pude parar.


Prométeme que serás delfín es una novela corta (el equivalente a unas ciento sesenta páginas) que supone un giro en la trayectoria de Amelia. Una novela arriesgada y de “rabiosa” actualidad.



AMELIA NOGUERA

De la propia contraportada de su primer libro (corregida y aumentada), tomo algunos datos para presentaros a esta escritora, que ya tiene en su haber tres novelas publicadas y una cuarta en fase de corrección. No es lo suyo pues un trabajo único sin continuidad.

Sus novelas publicadas son:
-Escrita en tu nombre
-La pintora de estrellas.
-Prométeme que serás delfín

Amelia Noguera es madrileña. Estudió ingeniería informática (la profesión de Magdalena, la protagonista de Escrita en tu nombre) y tras un tiempo vio que aquello no era lo suyo, dio un cambio a su vida y se dedicó a lo que realmente le gusta: escribir. Y en ello está.


ARGUMENTO


Durante una fiesta escolar aparece muerta Adela, una de las profesoras del centro escolar. Una muerte violenta y en la que el cadáver de Adela aparece con la boca tapada con celo, justamente el castigo que infligió a Sofía, una de sus alumnas. Sofia padece el TDHA, una patología que algunos dicen que es una enfermedad inventada que conlleva una hiperactividad que trae por el camino de la amargura a su profesora.

Las amigas de Sofía se proponen descubrir quién es el asesino, para evitar así que ocurra la gran CATASTROFE. Porque ¿puede haber mayor catástrofe para unas amigas de once años que las separen y las cambien de colegio?



LA NOVELA


Prométeme que serás delfín supone un cambio respecto a la línea seguida hasta ahora por Amelia Noguera. Va a narrarnos una historia de amor, aunque no el amor entre un hombre y una mujer como había hecho hasta ahora, sino el amor de una madre para con su hija enferma.


El TDHA es el protagonista de esta novela, una enfermedad desconocida por el público en general, pero que es una pesadilla para los padres (y los profesores) de los niños que la padecen. No es para menos, pues esto es lo que le pasa a Sofía:

«Sofía no se para nunca a pensar, actúa, se enfada por todo, es irascible, no hace caso a nadie, es incontrolable. Y temeraria. No se adelanta a las consecuencias: lo mismo le da saltar desde una silla que desde una ventana. Cruza la calle sin mirar, se sube al columpio más alto, se lanza… El corazón en un puño. Vive su momento. Es incontenible, no puede controlarse. Llora, grita, no admite una orden que la sujete. Es impulsiva. Se suelta de tu mano. Da igual que la regañes. A veces, ni te mira. Jamás piensa lo que hace. Interrumpe a los demás cuando hablan. No puede estar sentada. No atiende a nada.»


Con semejante panorama, no es difícil imaginar la angustia que tienen que sentir los padres, cuya vida se convierte en una lucha diaria.

«Cuídate, me dice mi psicólogo. Cuídate, las madres de niños con TDAH suelen requerir medicación. Otra terapia.»


Una lucha en la que el apoyo del profesorado es fundamental. Porque pobre de los afectados si por el camino se encuentran una profesora como Adela, que no ve enfermedad sino vaguería por parte del crío y culpa a los padres de sus hábitos:

«Sofía era una niña perfectamente normal, incluso mucho más inteligente que la media, y que lo único que pasaba era que no quería trabajar, pero no necesitaba ningún trato especial ni nadie experto que la ayudara, solo algo más de «buenos modos» y «mucha disciplina». Tu hija, bonita, no tiene ningún problema. Solo es una maleducada. Allá te las apañes con ella. ¿No te has planteado cambiarla a otro centro?»


Como veis, una temática arriesgada. De entrada puede no apetecerte nada leer sobre este tema. Sin embargo, Amelia ha tenido la habilidad de plantear la novela no como una novela de tipo médico hablándonos de esta patología, sino presentárnosla dentro de una novela de intriga. Una intriga que va creciendo a medida que transcurren las páginas.


Creo que si el objetivo de Amelia era acercarnos al conocimiento del TDHA, darnos a conocer su existencia y concienciarnos del problema que supone, lo ha conseguido por completo. Sin aburrirnos. Sin emplear palabrería médica difícilmente comprensible. Consigue meternos en la piel de aquellos que tienen que convivir con este problema.


No es éste el único riesgo que asume la novela. Amelia Noguera nos trae una novela aferrada a la realidad, a la que todos estamos viviendo cada día. Y esa realidad no es otra que la crisis:

«En los últimos años, muchos se han quedado sin trabajo y en todas las fiestas hay ya casi más hombres que mujeres. Este curso he conocido a los padres de siete niños de mi clase a quienes no había visto nunca.»


Una crisis que como todos sabemos se está cebando con lo que hasta ahora eran dos baluartes de la sociedad española: educación y sanidad. Y ambas situaciones las vivimos a través de la madre de Sofía que es médico, y de la propia situación del colegio en que se encuentra Sofía, un colegio público desbordado por los recortes presupuestarios:

«Ahora es incluso peor, porque la Consejería de educación ha quitado la poca ayuda que daban; ya no hay dinero para los pobres, solo para quienes se lo llevan a manos llenas y se ríen en nuestra cara cuando les pillan y no les pasa nada. Nada. Igual que en el hospital: si eres pobre, muérete joven, joder. Que, muerto, no gastas.»



«Ser médico hoy en día es un acto de fe: fe en que al menos tus conocimientos no pueden recortarlos, por ahora. Aunque todo llegará sin tardar mucho.»


Una novela en la que Amelia Noguera no se corta en decirnos lo que piensa de Bárcenas y los de su calaña:

«El instinto de supervivencia. Tan exacerbado es en algunos que les lleva a robar veintidós millones de euros, presuntamente, y luego pedir indemnización por despido. Y da igual que sea verdad o mentira, lo importante es que muchos admirarían al que lo hubiera hecho. Así somos todos. O casi todos. Los que no lo somos, debemos tomar las riendas. Y aprender a coexistir.»

Con semejante panorama, no es de extrañar la cita que la autora hace de Hessel:

«Van a destruir todo por lo que luchamos. Por lo que muchos murieron. Tanta sangre para nada.»

No es nueva esta faceta en la literatura de Amelia Noguera, pues ya se hallaba presente en sus novelas anteriores. De un modo muy especial en La pintora de estrellas, donde nos hablaba del maltrato y del deterioro del sistema educativo español.

Lo que ocurre es que en Prométeme que serás delfín va un paso más allá, nos muestra cómo está indignada. Lo cierto es que creo que todos suscribiríamos la afirmación que hace en la novela:

«Necesito que me devuelvan mi vida, las de todos; que no me digan que me la robaron por mi bien; que no me roben más; que si me roban, no se vayan de rositas y no me levanten más el dedo para decirme ¡que te jodan!»


Es difícil no sentir lo mismo que María, la madre de Sofía, en la que Amelia Noguera pone palabras que seguramente estén en la mente de muchos de nosotros:

«No necesitamos tantos listos que huelan el dinero, necesitamos gente que cree, que se ponga en el lugar de los otros, que desee ser diferente.»


Es muy claro el mensaje de esta novela: Necesitamos delfines. Necesitamos ver en la diferencia de los demás no algo negativo, sino algo que nos ayude a crecer a todos:

«Pero todo esto lo han hecho las hienas. Y ya no necesitamos más hienas. Necesitamos delfines. Personas creativas, que piensen en los demás y no en arramblar para ellos. Niños diferentes que se eduquen para formar una sociedad distinta.»

(…)

«Tenéis que ser delfines: inquietos, creativos, inconformistas, valientes. Ahí está la solución para esta sociedad egoísta.»


EL ESTILO



Hay autores que leída una novela, leídas todas. Encuentran la llave del éxito y repiten hasta el aburrimiento la fórmula. No puede acusarse de eso a Amelia Noguera. Cada una de sus tres novelas tiene una temática diferente a la anterior, con una mezcla de géneros que hacen difícil de encasillar a la autora.

Así pues si La pintora de estrellas era una mezcla de novela histórica con toques de novela negra, aquí nos encontramos con una novela de intriga con toques (en realidad mucho más que toques) de crítica social.

Aunque Amelia Noguera nos hable de novela negra, a mí que soy un amante de ese género no me lo parece. Le falta esa presencia del mal, imposible de derrotar, por más que se termine encontrando al culpable. Ese fatalismo propio de la novela negra no lo encontramos en Prométeme que serás delfín. Es más, es justo lo contrario, porque con esa llamada a ser delfines, nos transmite un atisbo de esperanza. Esos delfines existen y si los ayudamos, podremos salir adelante con una sociedad mejor y más justa


Temática aparte, hay una característica común en todas las novelas de Amelia Noguera: La novela está narrada desde la voz de sus protagonistas: Magda y Omid en Escrita en tu nombre, Violeta y su abuelo en La pintora de estrellas y María y una de las crías en Prométeme que serás delfín.

Un reto difícil el de narrar por boca de una niña. Difícil dar con ese equilibrio y no pasarse de ñoñería con críos que pecan de tontos o infantiles (véase El niño con el pijama de rayas), o por el contrario que salga un niño “demasiado” listo, con un lenguaje propio de un adulto y con preocupaciones que en ningún caso pueden ser las de un niño de su edad.

Amelia Noguera ha superado con éxito y con nota la prueba. Es imposible no trasladarse a ese mundo infantil, en el que su máxima preocupación es la amistad y la compañía de los amigos, la relación con los profesores, donde el futuro no va más allá de seguir juntas en el colegio al año siguiente.


IMPRESIÓN PERSONAL



Quedé atrapado entre las páginas (es un decir, puesto que se trata de un libro electrónico) desde el primer momento. Esa mezcla de intriga por una parte y de crítica social por otra ha funcionado conmigo.

Bien es cierto que los dos temas que aborda, tanto el de Sanidad (el mundo profesional en el que me desenvuelvo) y el de Educación (en el que trabaja mi hija) me son muy próximos.

Y deben serlo también para la autora, especialmente el educativo, pues buena parte de las cosas que nos cuenta necesitan un conocimiento del mismo que va más allá de lo que pueda publicarse en la prensa o en los noticiarios.

Además de con el argumento, he disfrutado con la valentía de Amelia Noguera para abordar un tema olvidado en nuestra literatura como es el de la crisis que padecemos. Para traer a primer plano el problema de niños con TDHA (Trastorno por Deficit de Atención con Hiperactividad) que como dice una página en Internet (de una empresa farmacéutica) es un problema que afecta al niño y a su entorno durante todo el día.

Sé que no tiene claro su autora si esta temática interesará a gente joven. Yo estoy convencido de que sí, porque intriga aparte, lo que la novela nos muestra son los sentimientos de unos niños, el sufrimiento de una madre por el trastorno de su hija, la lucha por sacarla adelante.

Y en eso de transmitir sentimientos, Amelia Noguera es única.



Una novela con un precio en Amazom más que asequible, con un número corto de páginas (el equivalente a unas 160) que hará que la devores antes de darte cuenta.



VALORACIÓN: 8,5/10


Reseña realizada por Pedro de El Búho entre libros (http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/) para Momentos de silencio compartico






















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